Hoy tengo puesto mi dolor como una bolsa de papel en la cara.
Hoy mi dolor tiene la forma de la vergüenza y el desconcierto. Vergüenza de mí y de la belleza que no poseo, de la libertad que no puedo dar, de la necesidad de la que soy capaz
Mi dolor tiene la forma de una servilleta arrugada en mi mano y es como la grasa de la suciedad que me baña desde arriba descendiendo por cada una de las hebras. Mi carne se la traga y ahora no existe vergüenza mayor que el espejo.
Me viste mi dolor y me queda pequeño. Por todos lados mi cuerpo contrahecho intenta salir de él. Pero se me han caído los dedos y los muñones no me alcanzan para sacarme todas las correas del traje.
Me adorna mi dolor en las mejillas congestionadas e inflamadas que me tiran por los residuos de las lágrimas ridículas que llevan allí horas.
Me cuelga de las orejas con peso de desgracia y me arrastra por el suelo deformándome la cara.
Llevo el ramo de rosas de Santiago Nasar pero no tengo la decencia ni las ganas para quitarle la tierra que se le ha pegado en la caída.
Mi dolor me mira desde el agua y mi rostro es una llaga.
Este traje me está siendo
y el cuerpo desnudo que hay debajo nunca fue.
- miércoles, noviembre 04, 2009
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