Sexualidad y transporte en el Día sin Carro, ¿un problema de salud pública?

viernes, febrero 02, 2007

Los espacios de la ciudad establecen parámetros de acuerdo a los cuales los ciudadanos se relacionan y en esa medida, los vehículos de transporte público se erigen como uno de los escenarios fundamentales del actuar cotidiano.

Ayer, 1 de febrero de 2007, se llevó a cabo en Bogotá la novena edición del Día sin Carro, jornada en la que sólo se movilizan los vehículos de transporte público, de entrega de mercancías, ambulancias, rutas escolares y en fin, aquellos que necesariamente deben funcionar (como los carros de algunos funcionarios públicos, los de escoltas...). Esta jornada se llevó a cabo en un clima en el que el tema de la movilidad es el florero de Llorente de la ciudad y bandera obligada de las campañas electorales, tan madrugadoras ellas, por la alcaldía.

Se habla de si es mejor Transmilenio o tranvía por la séptima, de la necesidad de reducir el parque vehicular de particulares, de la sobreoferta de taxis... temas de importancia capital pues su actual estado influye en uno de los aspectos fundamentales de la vida de los bogotanos: su cotidianidad sexual. El pasado Día sin Carro, gracias al considerable aumento en el número de personas que debían movilizarse en los vehículos públicos, este aspecto cobró especial relevancia para mí y sé que para un gran número de ciudadanos.

El evidente verano –que para algunos trasciende del ámbito climático al personal– ha hecho que el ambiente de los buses se caliente, y esto sumado a la gran cantidad de personas que usan la misma ruta que yo para volver a casa ha dado como resultado extraños tipos de contacto físico. A eso de las seis de la tarde de ayer salía yo de la oficina con dos compañeros ya para irnos a la casa y nos paramos a esperar el bus en la 100 con 9ª; esperamos un buen rato un bus que estuviera “sentable” o por lo menos habitable, nos subimos felices de la pelota y nos hicimos hacia atrás para evitar cualquier inconveniente (incluso tuvimos la precaución de cuadrarnos en orden de salida). Como a las dos cuadras desocuparon un asiento y la niña (mi mejor amiga) con la que íbamos se sentó, cambio de posición que me dejó ubicada unos pasos antes de la salida; y no fue sino quedar ahí parada yo para que el hijuemadre bus se empezara a llenar.

Y empieza toda esta vaina de la estrujadera y la apretadera y los elementos extraños que rozan la retaguardia de una, que en medio de todo, es una chica decente. Y preciso el man que estaba dándome las espalda no hacía sino moverse de manera tal que nuestras nalgas quedaran ubicadas de manera especular. Y cuando me corría para otro lado, estaba el portafolio del estudiante de diseño que se me introducía entre las piernas con grave riesgo de romperme las medias. Y ya al ir llegando al puente de la 30 un señor no tenía espacio por donde pasar y la falda se me enrolló hasta la cintura. Ole, y ni una caricia, ni un “hola”, sin preguntarle a uno ni el nombre carajo...

Pensaría uno que este tipo de situaciones se presentan sólo en días como ayer. Pero no, todos los días hay que bajarse del Transmilenio y salir corriendo a hacerse una prueba de embarazo. Lo que pasa es que ayer la cosa tocó un punto crítico.

Yo estoy totalmente de acuerdo con jornadas como el Día sin Carro, sobre todo por el lado de la contaminación y también porque pone en evidencia que el problema de la superpoblación de carros particulares es algo que hay frenar necesariamente. En lo que no estoy de acuerdo es en que al montarse en el bus uno tenga que prepararse sicológicamente para toda esta suerte de contactos corporales... ¿Por qué carajos, si hay una cantidad de buses tan berraca tiene uno que padecer de esta forma?, ¿será que el bus va a ser necesariamente el lugar en el que uno conozca al padre de sus hijos, literalmente? Sé que hay personas a las que nunca les pasa eso, que su busetica siempre va desocupada... pero es que eso es la excepción y pasa por que las hijuemadres rutas están muy mal distribuidas y eso sumado a que no falta, no falta el morboso...

La solución a esto podría ser asumir el momento de transportarse como parte integral de la rutina sexual, es decir, relajarse y disfrutarlo (por lo que el chofer debería darle a uno un preservativo con las vueltas). O de verdad, organizar mejor la distribución de las rutas, que la gente haga un uso más consciente del transporte público desde su distribución espacial para empezar y continuando con las rutas utilizadas (porque en el Transmilenio por ejemplo, no falta el que va hasta el portal pero se va parado en la puerta o el que coge el expreso por pura pereza porque va con tiempo y va cerca pero le da mamera esperar el corriente), y sobre todo ¡DEJAR LA MORBOSEADERA!... Y a va siendo hora de que dejen de restregárselo a una, no hay derecho... y sin una caricia, sin un “hola”, sin preguntarle a uno ni el nombre, carajo...

You Might Also Like

18 comentarios

  1. jajaja, lo siento. Lo del conductor de la buseta entregando el profiláctico no suena nada mal ... puede ser la solución para incentivar el uso del transporte público que tanto buscan los alcaldes.

    Los llenos en horas pico seguramente son insuficiente distribución de las flotas ... me imagino, porque la sobreoferta salta a la vista. Pero si, relajarse y disfrutar me imagino que es la solución más razonable.

    ResponderBorrar
  2. Tipico viaje en "cheto" o "transmi", con violada incluida, y no creas que es solo a las niñas. Pero en fin, lo mas incomodo del caso es que no respeten el espaio personal de cada quien, que uno tenga que inhalar la exhalacion de la persona del lado, que por falta de espacio casi que se monta en uno.

    Buen blog, lo acabo de conocer y me gusta, la lectura es bastante entretenida.

    ResponderBorrar
  3. Entiendo lo fastidioso que puede llegar a ser movilizarse en el transporte público, en momentos ni uno mismo se salva de esas restregadas

    ResponderBorrar
  4. jajaja sórdido, sórdido.

    Veámoslo por el lado amable: aparentemente, el transporte público tiende a hacer que esta molesta especie de simios rosados se reproduzca; pero también puede hacer que todos se expongan no sólo a hongos e infecciones de poca monta, sino también a esas gripas aviares que en cualquier momento nos desencartan de media humanidad.

    ResponderBorrar
  5. Sii, siempre me he sentido cuasi violada y completamente robada y ultrajada y demás, pero por ahora lo único es tratar de evitarlo o tolerarlo o yo que sé, el caso es que no hay solución pronta ni lejana quizás.

    ResponderBorrar
  6. Esa es de las cosas que lo hace pensar a uno "que jartera irse a vivir a Bogotá". Yo vivo en Cali, mi papá en Bogotá y últimamente lo veo insistiendo mucho y con muchas ganas de que yo me vaya p'allá.
    Aquí en Cali yo me resisto a la idea de compar carro, me aguanto las obras del mío (el transmilenio de aquí), trabajo en un extremo de la ciudad, ando 100% en bus y así y todo no sufro tanto por el transporte. Ese es el precio que se paga por los beneficios de vivir en Bogotá, la ciudad donde "si hay de todo".

    ResponderBorrar
  7. que situación mas precaria, y a parte de la condición normal del transporte público como consecuencia del estado y otros entes, sea cual sea, está la falta de solidaridad por aquellas personas que se dan cuenta del abuso que otros cometen y no dicen ni hacen nada, hasta el mismo señor conductor que sin querer se vuelve complice...

    ResponderBorrar
  8. Yo creo que en efecto falta mucha cultura a pesar de los grandes avances mockusianos. Pero también toca empezar a desmantelar el perverso gremio de los transportadores que tanto lucha por preservar el status quo, que por cierto es muy lucrativo para ellos.

    ResponderBorrar
  9. Yo creo que la solución es empezar a saludar, a preguntar por el nombre y acariciar. Porque si nos ponemos a esperar milagros de los políticos...

    ResponderBorrar
  10. Pues qué te dijera, caray... que si te encontrara en un bus a reventar, te invitaría a que nos bajáramos del armatoste sobrevendido y fuéramos a tomar un café, mientras charlamos sobre los blogs propios y ajenos... pero esa situación la veo lejana por dos razones:
    1-. No uso bus en horas pico porque me parece incómodo, y además, para eso tengo la bici. Y cuando no tengo la bici, prefiero pagar una carrera en taxi (no es que tenga mucha, pero sé manejarla bien).
    2-. Cuando no es hora pico (hora valle que llaman), disfruto de las interminables rutas que dan mil vueltas por toda la ciudad, y que todo el mundo esquiva por ir de afán. Y usualmente no tengo prisa (las ventajas de no ejercer todavía).
    Pero tu escrito resume, de una forma jocosa, las perversiones a las que se ven sometidas las mujeres que están condenadas a usar el transporte urbano. Definitivamente, tendré que comprarme una moto.

    ResponderBorrar
  11. Los comportamientos sexuales de los bogotanos se remiten a los transmilenios...para algunos es paetetico...mejor tener roces en buses articulados a no concretar una erección

    Psdt: Monto en bus

    ResponderBorrar
  12. A mi tambien me molesta este maldito transmilenio... pero no hay nada que pueda hacer... ni siquiera sacar bici porque vivo en la m... y la U me queda lejisimos... eso si te digo... NO aprovecho los viajes en bus para andarlo refregando...

    ResponderBorrar
  13. Aqui en bogota lo que se tiene que hacer es tumbar todo y volver a construir...

    ResponderBorrar
  14. Me parece terrible el transporte público en las horas pico, yo vivo en Ciudad Salitre, y las rutas que van por allí, son unas de las más concurridas. Y lo de las restregadas es cierto, y la incomodidad es tenaz por parte y parte, sobre todo para las mujeres, creo yo.

    ResponderBorrar
  15. La sacaste barata, porque me ha tocado ser usuario frecuente del transporte urbano y por meterme a defenderlas me acuchillaron en pleno bus... por defender a una colegiala a la que, aprovechando la llenura, se le masturbaron debajo de la falda y nadie lo noto sino hasta el final, porque ella misma lo ignoro hasta cuando empezo a llorar porque "sintio su cola mojada" segun palabras de ella momento despues de que yo probara el filo de una pata de cabra...

    ResponderBorrar
  16. no se puede acariciar ni besar... mientras las penetras,las chicas te miran raro y te hacen sentir verguenza.

    ResponderBorrar
  17. Estes es un excelente blog en general, felicitaciones!

    ResponderBorrar
  18. Claro es muy importante la movilidad en cualquier ciudad del mundo y para mi tambien ya que mi trabajo depende de esto nosotros
    Llevamos sus inmuebles con diligencia y seguridad. Por esto y por los clientes para llegar mas rápido a los destinos establecidos. un saludo

    ResponderBorrar

Verifique la conexión cerebro-teclado.