Un saludo a todos los que colaboran en la difusión de espectáculos musicales en Colombia. Hace algunos años, los bogotanos no podíamos siquiera imaginar que conciertos de la talla de Aerosmith, Metallica, REM, Ozzy Osbourne, nos visitaran; era un sueño lejano, una ilusión de adolescente. Ahora, que las grandes bandas nos visitan, los espectadores y artistas, por igual, tenemos que soportar toda clase de maltrato e incumplimiento por parte de las empresas de logística, los empresarios y organizadores, y las empresas recaudadoras de dinero por concepto de boletería. Anoche, tuve una experiencia inolvidable; después de toda una vida de ser admiradora de Ozzy Osbourne por fin pude verlo a escasos metros de mí, cantando con la misma energía de hace varias décadas, con la misma entrega al público. Considero que los artistas no se deben al público sino más bien al contrario: le debemos tanto a los cantantes y bandas que nos han acompañado durante la vida que pagar una boleta para verlos siempre será justo, sin importar el precio o los sacrificios que haya que hacer. En esta línea de ideas, decidí, junto a mi esposo y mis amigos, comprar la boleta de Platino, la más costosa, para ver a Ozzy Osbourne. Llegamos temprano para verlo de cerca. La primera sorpresa fue que, la supuesta entrada de Platino no existía. Tuvimos que caminar de la Calle 53 con transversal 48 hasta la calle 63 para poder ingresar: el ingreso inicial era el mismo para la gente de todas las localidades. Una vez adentro, nos dividieron. Ingresamos, luego de las infames e inefectivas requisas típicas de los conciertos en Colombia y nos dedicamos a esperar. Uno de los miembros de "Logística 911" a quien conozco hace muchos años, me había comentado que se rumoraba que el empresario, Grupo Seis S.A.S, empresa del conocido RICARDO LEYVA buscaba juntar localidades ya que las ventas de Platino no habían sido las esperadas; por esa razón, observábamos con sorpresa cómo la localidad se llenaba, mientras que la parte de atrás, donde no se veía división alguna entre VIP y Preferencia, permanecía vacía. Unos amigos de Medellín, que viajaron 17 horas a causa de los derrumbes, entraron y nos encontraron, justo a tiempo para revelarnos que los corredores de entrada de VIP y Platino desembocaban en el mismo sitio y por eso todo estaba tan lleno. El espacio estaba realmente sobreocupado y mucha gente con boleta de VIP nos confesó que habían pagado $100,000 menos y estaban más adelante que muchos compradores de la boletería más cara. Todo entre risas, por supuesto. Finalmente, ellos no tienen la culpa.
Cuando empezó el concierto, los teloneros tuvieron que tocar con el sonido más miserable porsible, donde los bajos parecían tener la intención de aflojar flemas o inducir partos, y las voces se perdieron. Y empezamos a sentir la presión: empujones, pisotones, patadas, codazos... todas esas cosas que se aligeran cunado uno paga una boleta más costosa, se empezaron a sentir como nunca. Ni en Rock al Parque, que es gratuito, había sentido tanta asfixia, tanta falta de espacio y organización en un evento, y esto es importante: he ido a todas las ediciones del festival. Luego salió Ozzy. Espectacular. Pero también, doloroso, por la cantidad de puños, pies, codos y demás partes corporales ajenas que lo empujaban a uno de un lado a otro con toda la fuerza de una turba enardecida. Para eso pagué. Para estar oprimida. Para que un amigo mío tuviera que salirse. Para que mi amiga que llego más tarde quedará casi a la salida, cuando fue una de las primeras cien personas en comprar la boleta en Colombia.
¿Cuántas ganas tengo yo de volver a invertir en un concierto? ¿Cuánta rabia siento al pensar que los mismos empresarios de siempre siguen lucrándose del maltrato a los consumidores? Luego se quejan, de que Bogotá no es una plaza rentable, pero si nos tratan así, si nos atropellan de este modo, si hacen quedar mal a los teloneros con sonido miserable y sin pago a cambio y a nosotros nos ven la cara haciéndonos pagar por un servicio engañoso y que no prestan, ¿cómo quieren que Bogotá sea una buena plaza para conciertos?
Ahora bien, hay acciones legales de las cuales los espectadores nos podemos valer. Éste es el vínculo a la circular de la Superintendencia de Industria y Comercio que sustenta legalmente las reclamaciones por incumplimiento de condiciones en la organización de espectáculos: http://www.sic.gov.co/archivo_descarga.php?idcategoria=10816
A partir de ello, he intentado movilizar en Twitter y en Facebook a la gente para que haga valer sus derechos. http://www.facebook.com/home.php?sk=group_204865912867712&ap=1
Ahora bien, se preguntarán por qué les hago llenar a ustedes esta denuncia. Bueno, no les pido que tomen partido, pero nos perjudica, a ustedes como periodistas especializados en música, ya que supongo que les debe resultar importante cuidar la escena colombiana, el público, la gente que se la juega por la música, que aspira a hacer algún día un concierto masivo o por lo menos ser telonero de una gran banda. La gente que va a conciertos es la que lee publicaciones especializadas como la suyas, escucha sus programas de radio, lee sus blogs, ve sus programas de televisión y creo que debemos colaborarnos, unirnos, entender que en nuestro poder como público reside la oportunidad de que las bandas sigan viniendo.
Gracias por su atención.
- domingo, abril 17, 2011
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