Bella persona
viernes, febrero 16, 2018Hasta hace muy poco tiempo, relativamente hablando, viví en una fantasía sobre mí misma en la que era una "bella persona", alguien que iba por el camino correcto, alguien que progresaba.
Con solo escribir esas palabras siento una ola de asco que me quema la boca del estómago y se me vuelve charco en el paladar.
Una "bella persona".
No sé de dónde carajos saca uno la idea de que la meta es esa.
Me explico: lo que pensamos sobre las bellas personas es que son personas cómodas, que no le hacen mal a nadie. Personas que no estorban, que no incomodan, que son siempre generosas y están dispuestas a dar su tiempo y su energía para que nosotros estemos contentos. Y cuando dejan de ser, por un segundo, en una tarde en la que no pudieron ir hasta dónde queríamos o darnos eso que era suyo. pero que nosotros sentimos que teníamos más derechos de poseer, pues, ¡toma! Que ahí va el periódico enrollado a estrellarse contra su hocico.
Así que en gran medida, lo que esperamos de las bellas personas es que estén bien domesticadas.
Y yo quiero olvidar todos los trucos que me enseñaron.
Quiero mearme en el tapete, morder las cortinas y salir sin bozal. O bien meterme debajo de un mueble con un hueso entre los dientes y no salir de ahí, sin importar el juguete que me ofrezcan ni las galletas de recompensa.
Quiero morder al que me grite "¡sentada!"
Ya no quiero batir la cola alegremente. Quiero mostrar los dientes.
Tengo que apurarme, cada vez me quedan más pocos.

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