
¿Qué ofrece “Al final del espectro” que las otras películas colombianas de la temporada no ofrecen?
Bueno, en primer lugar, la diferencia está en los términos en los que la película fue pensada. Desde la propuesta de hacer una película de suspenso, hasta el diseño de una página oficial para la misma, la pretensión es otra. De recaudar dinero en taquilla, por supuesto, obvio, cómo no –en eso no difiere de las demás-, pero también de darle un nuevo sentido a la propuesta de hacer cine colombiano. Esta nueva perspectiva se abre gracias a Juan Felipe Orozco y el equipo productor de Paloalto films.
Sin embargo, es necesario reconocer que la propuesta de Orozco no es la primera en ofrecer esta perspectiva, pero tal vez sí sea la más ambiciosa y la mejor lograda hasta el momento.
En segundo lugar, se aleja del estereotipo ligado a la manera en como se presenta el espacio de la ciudad colombiana:
El trabajo de edición de la película está bien logrado aunque a veces los cortes pueden violentar mucho al espectador, pero quiero pensar que esa violencia pretende apoyar la sensación de angustia del personaje principal. La cuestión es que a pesar o gracias a esto, la película no tiene un ritmo que permita seguir la historia y la tensión se pierde en algunos momentos, lo que resulta desconcertante.
Ese es uno de los problemas: hay momentos en los que la historia parece no ir para ninguna parte. El otro problema evidente es que la imitación de otras películas del mismo género puede caer en la obviedad… y bueno, el movimiento de la cámara que al intentar seguir a los personajes puede ser realmente mareador.
Pasando a la actuación... Noelle Schönwald como Vega, es decir como Noelle Schönwald agorafóbica, es una buena propuesta. Pero la que definitivamente sorprende es Julieth Restrepo como Tulipán, una excelente elección de parte de los realizadores y un excelente debut para esta mujer. Los demás personajes apoyan la acción sutilmente, tanto que a veces no parecen necesarios; pero en fin, se logra también por ese lado, aunque en mi opinión el personaje de Manuel José Chávez no se resuelve muy bien.
La historia de “Al final del espectro” juega todo el tiempo con el espectador, lo hace seguir pistas falsas, lo hace creer que ha llegado cuando está en el polo opuesto de la verdad y creo que este es uno de los puntos clave que hacen que valga la pena verla. Sí, no es la mejor del género, pero los lugares comunes en los que cae la validan precisamente dentro del mismo.
Por último, el final de la película sorprende, aterra y alivia…
“Al final del espectro” demuestra que nos podemos salir del molde, que aquí se pueden intentar otras cosas y que una película colombiana no debe ser buena sólo por el hecho de ser colombiana sino por estar bien hecha. Más allá de su calidad cinematográfica es un llamado de atención al público para que vuelque su mirada sobre nuevas propuestas y aprenda ser más exigente con la “industria cinematográfica nacional”.
Las fotos fueron tomadas de cafeguauguau, gracias al consejo de Don Ka.
- miércoles, diciembre 27, 2006
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