Sin el referendo a votar por...¿Quién?
domingo, febrero 28, 2010

"Cuatro años perdidos y la eternidad intacta"
La caída del referendo reeleccionista el pasado viernes se constituye como un fallo histórico que expone una verdad innegable: que la Constitución Política de un país no puede ser simplemente un juguete que se pueda armar o desarmar de acuerdo a los intereses personales de ningún dirigente de turno. También demuestra el enceguecido amor que por el actual presidente de Colombia, sienten la mayoría de colombianos, aún a sabiendas de los altos niveles de corrupción, desigualdad social y violación de los derechos humanos presentados durante su gobierno. Demuestra el peligro que representa un líder carismático y un pueblo desinformado e irreflexivo. Gana la independencia de poderes pero bajo la enorme sombra de una opinión pública que pareciera no comprender la importancia de la misma. Gana Uribe, por ser el depositario, en la ingenua e ignorante perspectiva del "pueblo", de lo que pudo haber sido y ya no será.
La sombra del líder tan poderosa como es, se convierte en un manto que se encarga de ocultar toda posible alternativa de gobierno, tanto que la expresión "no hay candidato" es la más escuchada en los últimos dos días. Es tal el poder ejercido por el actual gobierno sobre la simpatía de los colombianos que gran parte de los mismo se sienten perdido y aterrorizados ante la perspectiva de que ya no Uribe, sino un émulo de Uribe, se quede con el triunfo en la contienda presidencial.
Hemos decaído a tal punto, que la alternativa de los colombianos no es votar a favor de las ideas de cualquiera de los candidatos, sino votar en contra de Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias. Éste parece estar del todo perdido, pero aquel es la incomoda posibilidad que emergió ante nuestro rostro en el momento en el que la Corte Constitucional anunció el fallo el pasado viernes en horas de la tarde.
Lo más preocupante del asunto es que las posibilidades de gobierno hayan sido omnubiladas por la casi seguridad de que el presidente permanecería en el poder. Nos cansamos de pensar, porque ya todo nos estaba dado. Colombia no es pasión, es resignación, es indiferencia, es dejarse llevar por las ideas, las trampas, los vicios de los mismos, siempre con las mismas.
Lo que debería ser el motor de las trece semanas que nos restan hasta la próxima elección presidencial, sería el análisis detallado, por parte de todos los colombianos, de las posibles opciones que puedan ayudar a remediar los males dejados por el actual gobierno y por otra parte, de continuar los pocos bienes que el mismo haya podido hacer. Para esto es necesario información, herramienta difícil de obtener en un país en el que a pesar de no haber censura de manera abierta, la mayoría de los periodistas son accesorios de bolsillo del gobierno. Un país en el que da miedo decir la verdad, pero no por temor a la tortura o el exilio, sino por temor a perder el puesto, las relaciones o dejar de ser invitado al coctel o al lanzamiento.
Una de las labores primordiales que deben emprenderse en los actuales días es la de la reconstrucción de la tarea periodística en Colombia; recobrar la imparcialidad, acabar con la permisividad que celebra los descalabros de nuestros dirigentes como el padre que celebra que su niño le pegue a otro en el colegio, y se ufana y se alegra de que su pelado "sea varón" y no se la deje montar de nadie, ni siquiera de ese negrito guiso venezolano.
Por último, la otra tarea está en las escuelas y las universidades, donde la apatía política reinante es celebrada como "tolerancia" y "neutralidad". Va siendo hora de que los jóvenes se enteren de lo que pasa fuera de sus casas, buses escolares, colegios y centros comerciales. Va siendo hora de enseñar a hablar a estas generaciones mudas que, gracias a nosotros, han perdido la fe en el valor de un argumento.
Más allá de celebrar el fallo de la Corte lo que debemos sentir es un llamado a la acción. A "trabajar, trabajar y trabajar" claro, pero ya no para defender a un gobernante sino para defendernos a nosotros mismos de la ignorancia y la desfachatez.
En este estado de cosas, este blog cumple hoy día cuatro años de haber publicado su primera entrada. Como bien se sabe, no es éste un blog político, ni literario, ni de crítica de cine, ni un querido diario... es lo que es: la huella escrita de lo que piensa alguien que como usted vive en este país, lee los libros que usted lee, ve las mismas películas, trabaja como todos, y llora y ríe y se vuelve mierda y es feliz, y se debate entre el amor y el odio por el lugar y el tiempo que le han venido en suerte. Últimamente, ha tenido como tema mucho de lo que se citaba al inicio de esta entrada y quien escribe no sabe si alegrarse o entristecerse al entender que aunque cambien los nombres "la cosa política seguirá moviéndose".
Gracias por cuatro años de compañía.

4 comentarios
Nos extraña araña. Futura señora ministra, ¡hay que votar por 8000!
ResponderBorrarhttp://labobadaliteraria.blogspot.com/2010/02/la-bobada-literaria-el-mal-partido.html
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarFelicidades por los 4 años del blog...sigo leyendote, siempre.
ResponderBorrary sólo nos queda darle la bienvenida al limbo político que se avecina!
el problema de análisis y de memoria de nuestro pueblo es crónico y parece no tener cura a la vista!
un saludo gigante y siga postiando!
Llego sin ser invitado, no se necesita esclarecer lo traslucido como el cristal, aun asi felicito a quien este detras de este portal, que demuestra que aun se piensa en nuestra Nación.
ResponderBorrarEstoy gustoso de contradecir algo mencionado en esta gustosa entrada, y es la percepción que se posee con respecto al ejercicio periodistico en Colombia, a mi parecer no son imparciarles por temor a perder su plaza, es su exacerbante ambición e idolatria al dinero lo que les hace asi, son mas como una mercancia, que se vende al mejor postor indiferentemente de este quien sea.
Verifique la conexión cerebro-teclado.