El síndrome de Joe Arroyo
domingo, marzo 14, 2010
Álvaro José Arroyo es sin duda uno de los más grandes cantautores de la música nacional, allá desde sus inicios cantando en las casetas cartageneras a la tierna edad de ocho años. Destacado por su gran rango vocal, su carisma y la originalidad de sus interpretaciones, no fue sorprendente que se convirtiera en la voz líder de la orquesta "Fruko y sus tesos" hacia 1971, de donde se recogen para la historia de la música caribeña interpretaciones maravillosas como "El caminante" y "Tania".
De su paso por los Latin Brothers, los escándalos de su vida personal y su aparición en la portada de la revista Rolling Stone puede verse mayor información aquí. La carrera maravillosa de Arroyo se va a acercar a la fusión de diferentes ritmos tropicales con la fundación en la década del 80 de su propia orquesta, que él mismo bautizó como "LA VERDAD".
Sin duda alguna, los éxitos alcanzados por el Joe con "LA VERDAD" son un icono no sólo de nuestro folclor sino de nuestra visión del mundo como colombianos. Una de las grandes canciones de esta etapa de la carrera musical del Joe es "La noche", que ha puesto a bailar y a cantar a varias generaciones de compatriotas.
Dado el crédito al Joe quisiera proceder a explicar a qué condición me refiero cuando hablo del "Síndrome de Joe Arroyo". En el intermedio entre la cuarta y quinta estrofa de su canción "La noche", Arroyo emite un grito que se ha convertido en toda una leyenda:
Este grito es precisamente el mayor síntoma de la condición a la que quisiera referirme en el día de hoy.
Me refiero al "Síndrome de Joe Arroyo" para designar a todas aquellas personas que, sin tener orquesta alguna ni haber salido en la portada de la Rolling Stone, parecen gritarnos todo el tiempo que nos traen "LA VERDAD".
Pasa en las redes sociales, pasa en la vida real.
Tal vez mucho se haya escrito ya sobre el ánimo pontificador propio de las personas que se consideran a sí mismas depositarias de algún tipo de saber. También se ha discutido largamente acerca de la conformación de "élites intelectuales", "aristocracias del espíritu", "archicofradías del Sagrado Corazón del realismo decimonónico" y demás formas de agremiación de lo que podríamos, sin duda alguna, denominar el esnobismo de nuestros días.
Me refiero a esa persona que siempre sabe más que usted incluso sobre usted mismo: al que es capaz de adivinar sus intenciones, su vida personal y a partir de allí agarrarse para criticar su mal gusto o su pobre intelecto. Personas absolutamente encerradas dentro de su campo disciplinar, que presumen de una experticia de la cual existe poca evidencia y que hacen de sus intervenciones la revelación de Moisés con las tablas de la ley.
Es común encontrarse con gente así en el trabajo, por ejemplo, y darse cuenta que otro de los síntomas asociados con esta condición es la resistencia al cambio. De cualquier índole. Ejemplifico: supongamos que usted es un chef que se ha especializado en comida del altiplano cundiboyacense que asiste a un taller de cocina internacional, alguien le comenta que los cubios y los nabos están siendo utilizados en una suerte de comida fusión asiática y que les gustaría conocer su opinión al respecto. Si usted responde con una afirmación tal como : "No voy a probar algo sólo porque esté de moda", "Los cubios sólo van bien en el cocido. No me interesa explorar adefesios gastronómicos" o "No me importa que usted sea el chef del mejor restaurante del mundo, quién sabe cómo llegó allí pero de seguro no fue por su sazón", entonces, usted presenta este terrible, desagradable síntoma del síndrome de Joe Arroyo.
Una tercera cara del síndrome tiene que ver con las habilidades comunicativas del paciente. La reciprocidad del asunto no existe, situación que resumiremos simplemente con la presencia del pensamiento narcisista presente en ideas como: "Yo tengo algo importante que decirte. Lo que tú me puedas decir a mí carece de importancia" y el ya citado mantra sobre "LA VERDAD" que grita el Joe en su canción. La presencia de esta suerte de ideas se acompaña, claro está, de argumentos ad hominen y de autoridad con el propósito de invalidar al interlocutor.
Gran parte de este tipo de argumentación se sostiene en la repetición del cliché (rubia-tonta, fea-resentida, gordo-sucio, intelectual-mamerto, opositor-terrorista, etc.) y suele generar reacciones que lastimosamente, se encargan de reproducir los mismos patrones de comportamiento de la persona afectada por la condición.
En este sentido podríamos decir que el Síndrome de Joe Arroyo es altamente contagioso. La oposición a los síntomas del afectado empieza a funcionar con los mismos mecanismos. Las conversaciones se convierten en luchas en el lodo y sólo gana quien diga "LA VERDAD".
¿Qué podemos hacer para prevenir y controlar este gran mal que aqueja a nuestros lugares de trabajo, redes sociales, grupos de amigos, reuniones entre colegas?
Debe existir una fuerte determinación para no dejarse arrastrar por las tendencias preponderantes, los radicalismos, los fanatismos, y sobre todo, debe bailarse, escuchar más música tropical.
Porque el único que viene con "LA VERDAD" es Joe Arroyo. Eso está científicamente comprobado, por mí.

5 comentarios
la verdad... quien la tiene...que me jor se la guarde para si, divulgar la verdad en un pais como este es colocarse un letrero en el pecho que diga "matenme, se demasiado" y ademas, para que decirles la verdad a los colombianos si somos tan desmemoriados que mañana mismo la olvidamos y seguimos tan tranquilos, idiotizandonos con telenovelas de narcos y viejas zorras o cantantuchas de tres pesos como Marbelle... pan y circo, eso es lo que merecemos, no hay na mas que hacer!
ResponderBorrarpor otro lado, me encantò el nuevo decorado! y sigues postiando como la primera vez que te lei... un abrazo blogueril
Leo
Es verdad, esos especímenes se encuentran por doquier en todo lado...me gusto el uso la palabra archicofradías :)
ResponderBorrarJuanma es Collective Soul
"People like you, I know myself
Walk in the shoes of somebody else
Whisper to me, my tragic fate
Whisper to me, my tragic end
But don't give me your savior"
- Your Savior -
Más allá de la verdad el tema es sobre la necesidad estúpida de "querer tener la razón" las grandes discusiones las mantienen dos o más persones o grupos de personas, luchando a toda costa por convencer al otro de que él o ellos tienen la razón. Soltar la razón para muchos es imposible, el tema es cultural, pero soltarla no es complejo simplemente se necesita auto-control, guardar silencio y sonreír un poco,no mucho porque puede ser un agravio que no perdonaría el dueño de la razón. Hice la aclaración vs. el termino verdad porque con relación a la verdad hay realmente que entender que para a partir del principio de que "la verdad es relativa" son capaces de afirmar que un clima de 40°C no es caliente...
ResponderBorrarOseáse como quien dice este blog y el resto en el que vemos tu amorosa y comiquísima mano. En serio, no es sarcasmo, ni burla sangrienta (igual). Lejos estoy de eso que llaman sátira a la medida pervesita.
ResponderBorrarSuena un poco raro denominar algo tan feo como "pontificación" con algo tan bueno como Joe Arroyo.. pero la vida está hecha de este tipo de cosas..
ResponderBorrarVerifique la conexión cerebro-teclado.