Ninguno de los dos
domingo, noviembre 12, 2006Hay un boomerang en la city mi amor
Entraron al lugar solos, como tantas veces, uno al lado del otro, de hecho tomados de la mano. Pero solos, cada uno. Un estrecho corredor, la incomodidad de siempre, la convencional pregunta y la convencional tranquilidad que se finge al contestarla. Una voz gangosa les indicó la tercera puerta a la izquierda y ellos, que sabían que no había nada digno de mirarse, apresuraron el paso. Los gemidos que salían de la puerta de enfrente fueron un deja vú de lo que va a venir.
Ninguno de los dos pensó en encender la luz. Cada uno sabía que el otro estaba ansioso, que no quería hacerlo, que se moría por hacerlo, que quería salir corriendo, que quería hacerlo ya, que quería estar defiitivamente en otro lugar. Lentamente se aproximaron y empezaron a tocarse, haciendo todo lo posible para que el otro notara que eran gente de mundo, adultos, libres, demasiado intelectuales para sentimentalismos baratos, para prejuicios morales. Su piel de verano y su piel de invierno escaparon a la mirada, o por lo menos, ninguno de sus ojos quizo hacer evidente algún tipo de contemplación.
Lo demás fue un vertiginoso camino lleno de pesos, de calores, de humedades, de golpes, de asfixias. Entradas y salidas sucesivas, dolor, angustia, ardor. Ni una sola palabra. Ni halagos, ni promesas, ni peticiones. Las manos hablando, situando al otro cuerpo a su antojo, ubicándolo. Poniéndolo a punto.
Una última barrera que se rompe, que no se quiere romper. Algo desconocido entra de nuevo, y sabe que se quedará para siempre.
Descanso, no pensar. Ninguno de los dos duerme, pero los dos se convencen de que así es. Es hora de retomar; han girado ya tantas veces en la cama que el cuarto está totalmente al revés. Y otra vez se tocan, se violentan, se tuercen, se van volando cada uno para arrojarse al caliente lodo que les hierve en las emtrañas. Y gritan y se mueren y se miran y se besan intentando sostener la mentira de que lo lograron juntos, de que en ese momento son inseparables, de que puede durar más que un instante.
Lo cotidiano amanece y ahora que los cuerpos vuelven a cubrirse y la puerta se abre, el corredor deja ver todo el esplendor de sus grietas, del moho que devora las paredes, del frío de un lugar que jamás ha albergado nada, por lo menos nada parecido a ese amor en el que igual, ninguno de los dos cree.
El sol nunca fue tan cruel, la calle jamás se vio tan limpia, la gente nunca sonrío como entonces. La voz retorna para decir una diós breve, una pequeña broma, esa risita tan polite. Mientras el hambre y el cansancio los envían en direcciones y vehículos distintos, por un segundo se extrañan, por un segundo casi se aman. Luego se olvidan para siempre, sin la más mínima intención de pensar cómo van a mirarse mañana, cuando la rutina los obligue a conocerse de nuevo.
Escuchando "Risa" "Puesto" y "Los Calientes" de Babasónicos. Otro relato autobiográfico en honor a los romances de una noche

10 comentarios
Demasiada conciencia. Digo en la vida, no en el texto.
ResponderBorrarHay que ser más locos, pero todavía te queda mucho tiempo para eso.
Fontana:
ResponderBorrarConciencia, conciencia... si, sobra para muchas cosas... pero es que es difícil apartarla, es un lugar cómodo.
Espero tener el tiempo que tú esperas.
Un abrazo.
Lo tendrás.
ResponderBorrarUno no se da ni cuenta cómo llega.
sumercesita linda vengo a dejarle el saludo usual... un abrazito, eh?
ResponderBorrarEs un deja vu? o yo estuve antes de que eso ocurriera???????
ResponderBorrarshako:
ResponderBorrarsí... ahora publícalo...¡Oh por dios! ya lo hiciste! verdád que estamos en la interné.
Tengo que aclarar que yo no fui el protagonista, sólo un testigo anterior al suceso.
ResponderBorrarRealmente no me aguanto...la guachada me gana: Que bonita manera de contar una noche de motel.
ResponderBorrarNo quería que este fuera mi primer comentario, pero, que le vamos a hacer...así surgió.
Don anónimo:
ResponderBorrarNosé que tan bonita sea la manera, pero por lo menos se intentó ser fiel a los acontecimientos de aquellas horas...Me alegra mucho que le haya gustado; digamos que en este post en especial hay mucho esfuerzo...
En fin, bienvenido siempre a esta su casa, estamos hablando
Pues vea como es la vida...ya estando en "confianza virtual" ole caray, pues el del anónimo jui YO y sí se cumplen las cosas.
ResponderBorrarAunque no estamos técnicamente hablando y me siento bienvenido y si, estamos "hablando".
Ya que vuelvo y miro este post y lo leo y lo releo veo cada imagen en la cabeza, si, no las suyas claro esta. Las mías esos recuerdos de lugares, sensaciones y siento como sumerced de nuevo me roba las letras y las palabras de algo que tantas o pocas veces quise expresar...es bien bonito y aunque suene cursi creo que en parte por algo será, por algo será.
Uno se encuentra por ahí a la gente que se merece y hay también porahi una canción que dice que merecemos lo que soñamos. Bueno sueno cursi, eso es para contrarestar tanta guachada de mi parte.
P.D. Si no hubiese encontrado "contenido de calidá", "llave", pos no estaría pu acá.
Verifique la conexión cerebro-teclado.