Entre el deseo de aprender y la superioridad moral. Apuntes sobre la Feria Internacional del Libro de Bogotá
sábado, mayo 02, 2015Esta mañana puse en Twitter una conversación que escuché ayer en la FILBO, mientras hacia fila para entrar al pabellón del invitado de honor de este año, Macondo:
-Hija1: ¿Qué es Macondo?
-Hija2: Algo como de pelea
-Padre: No, eso es Taekwondo. Ni idea.
(Jóvenes entre16-18 años ayer en la #Filbo2015 )
— Ángela Perversa (@AngelaPerversa) May 2, 2015
En principio resulta gracioso y por esa razón algunas personas lo retuiteraron y seguramente se murieron de la risa al pensar en la situación. Sin embargo, los dos tuits que escribí inmediatamente después no tuvieron el mismo efecto y es tal vez porque, superado el chiste, hay muchas preguntas que hacerse al respecto.
Lo importante de la conversación entre padre e hijas en la #Filbo2015 es que entraron al pabellón y seguro aprendieron algo de Macondo.
— Ángela Perversa (@AngelaPerversa) May 2, 2015
Complicado de la conversación padre-hijas sobre Macondo en #Filbo2015 es que eran grandes y uno se pregunta qué pasó en clase de español.
— Ángela Perversa (@AngelaPerversa) May 2, 2015
La primera, por supuesto tiene que ver con el manido tema de los índices de lectura en nuestro país, que suele ponerse de moda cada año por esta época y en el que al parecer no existen mayores cambios. Las cifras reveladas por la Unesco el año pasado según las cuales los colombianos leen en promedio 2,2 libros al año se han mantenido estables desde hace varios años e incluso hay quienes aseguran que el hábito de leer va en decrecimiento. Sin embargo, ayer, primero de mayo, la Feria del Libro no podía estar más llena.¿A qué va la gente a la Feria? En el caso de este padre y sus hijas, que luego de esa conversación entraron al pabellón de Macondo, uno presume que la gente va a conocer, a aprender, y eso no puede ser malo. Estas dos niñas, que seguramente ya están por terminar el bachillerato, pudieron, gracias a su padre, enterarse de algo que muchos damos por sentado en ese adefesio de categoría que solemos denominar "cultura general". No obstante, surge la pregunta de cuántos de los que escuchamos o leímos tal conversación sabemos qué es Macondo más allá de esa "cultura general" y cuántos por haber en efecto leído Cien años de soledad.
Por otra parte, está la pregunta sobre qué pasa en las clases de español de los colegios en las que se incluyen dentro del currículo varios años de literatura colombiana y en las que se presume deberían estar incorporadas, si no las obras completas, al menos las generalidades sobre la obra del único premio Nobel que ha producido nuestro país.
Más allá de la anécdota de la conversación, sin embargo, es preciso señalar lo siguiente: al escuchar tal conversación, muchos de los que se precian (o nos preciamos) de ser lectores, tienden a la condescendencia y a la burla, poco se piensa en lo que pasa detrás de estos preocupantes vacíos de información con los que los estudiantes están graduándose de los colegios. Ahora bien, también es importante señalar que la lectura de obras literarias, como la apreciación de cualquier obra de arte, es en principio inútil, para fines prácticos. Leer novelas históricas resulta menos útil que aprender a leer la letra menuda de un contrato para evitar ser estafado, por ejemplo, si al asunto de la practicidad nos remitimos.
Allí viene el otro punto de mi reflexión. Mucha gente va a la Feria del Libro parece que única y exclusivamente con el fin de quejarse sobre lo mala que es. Sobre la mala logística y las filas interminables para comprar una boleta. Sobre la "pobre oferta de actividades académicas". Sobre la congestión y los tumultos que deben compartir con "toda clase de gente". Ese esnobismo y esa pretenciosidad es sin duda alguna un problema también muy grave.
Sí, los colombianos no leen, pero los pocos colombianos que lo hacen están parados en un banquito de superioridad moral en el que siguen manteniendo el ridículo mito, que en nuestro país se hace real, de que la educación de calidad y el acceso a la cultura solo están destinados para las élites. Es así como muchos de los compradores compulsivos de la Feria del Libro reventarán sus tarjetas de crédito año tras año para tener más objetos decorativos en su biblioteca. Lo digo por experiencia, no quiero montarme en ningún banquito de superioridad moral, pues aún me quedan dos libros sellados del año pasado, razón por la que decidí comprar menos y leer más, de verdad.
Por todo lo anterior me parece más valioso el ejercicio de los padres que sin saber mucho presienten que sus hijos podrían saber más y los llevan a estar en contacto con el libro, lo que no deja de ser un plan maravilloso frente a miles de opciones en las que los niños son criados por la televisión nacional y su sobreoferta de realities y telenovelas.
En las estrategias de promoción de lectura, creo yo, es importante entonces que el libro, la lectura y la "cultura general" dejen de ser vistas como señales de superioridad e inteligencia. Principalmente porque no lo son. Leer no daña a nadie y puede ser sobre todas las cosas, placentero; pero leer no hace mejor ni más bueno a nadie. Jactarse de leer, sí que menos.
Así pues, si bien es importante que la educación supla vacíos de información, que amplíe el panorama de los estudiantes y que provea a los niños herramientas para la vida adulta y el futuro mundo laboral, lo más importante en mi opinión es que se muestre siempre como una oportunidad para crecer, pensar y disfrutar, no para ser mejor que los demás. Recuerden amigos míos, aquella famosa frase de Quevedo: "La universidad diploma pero no desasna".

4 comentarios
Te pido disculpas de antemano, pero pero es que estos temas son importantes:
ResponderBorrarAcaso crees que por el hecho de publicar opiniones estás fuera del juego, que eres simple observadora? Intentas comunicar una idea con frases ajenas que planteas a partir de tu contexto, condicionándolas y determinándolas como no importantes según tu reflexión. Sabías que el sólo hecho de mencionar esas conversaciones intensifica su importancia, mucho más cuando lo haces en este medio? Desafortunadamente se cree que una feria del libro es importante para la sociedad. Y en realidad no lo es. Qué nos aporta? La elegancia de las editoriales, o de sus escritores, o del nombre del país? El hecho de que las editoriales tengan la oportunidad de mostrarnos sus aparentes mejores títulos y por supuesto sus precios? Acaso uno llega a aprender algo sobre la escritura o sobre el oficio de escritor con la feria del libro de Bogotá, o con cualquier otra feria? Sí; me dirás que las conferencias aportan sobre la experiencia del escritor. Pero acaso eso mismo que dicen esos escritores no se puede leer en las entrevistas que les han hecho para los diarios? ¡Que la gente no sabe qué es Macondo! Acaso esos niños entrevistados por un noticiero hace varios años no dijeron que era el creador de La hija del mariachi, llamándose el colegio en que estudiaban Colegio García Márquez? García Márquez nunca ha sido parte de la cultura general de Colombia. Mucho más podrá decirse de sus obras. Con el respeto que te mereces, pero es verdad que esperas mucho de una sociedad casi analfabeta, si bien el tener un título de bachiller no significa que sabemos leer; esto bien lo pueden demostrar los exámenes o notas que la mayoría de estudiantes tiene en las universidades. Por ejemplo lo dejas claro con tu afirmación de que leer novelas históricas es inútil. Acaso no entiendes que la mejor manera de que la gente se acerque o se interese por la historia es por medio de los relatos? Acaso no sabías que muchas de las películas o series de televisión que ves (por mediocres que sean), se basan en historias reales por no decir históricas, basados en libros que así mismo fueron basados en investigaciones de profesionales, por no decir doctorados? Te informo que leer sí hace mejor a los seres humanos, lo mismo que puede hacerlos peor personas. Acaso no has leído El guardián entre el centeno? No sabes, no has leído sobre las experiencias o supersticiones que rodean a ese libro? Te suena John Lennon? Probablemente no sabes ni siquiera lo que significa la última frase de tu publicación en el contexto que propones. Deberías leerte Psicópata americano de Bret Easton Ellis, y después decir si no te afecta, si es que puedes terminarlo. El libro nunca debería dejar de verse como señal de superioridad e inteligencia, porque es verdad que eso significa. Tus afirmaciones solo conducen a la mediocridad pues ocultan la dolorosa verdad. Lo que olvidas es que para combatir la mediocridad existen los libros, los que estudiaste en el colegio por malos que fueran, son reales, olvidas el hecho de que existen muchas bibliotecas en Bogotá y que afortunadamente se están multiplicando en el resto del país. Acaso conoces la diversa programación que tiene la Biblioteca Luis Ángel Arango enfocada a niños o demás? En este momento de la historia la universidad diploma y sí desasna. Tu afirmación es pedante. Por eso es que muchos son borregos o simples empleados que nunca llegarán a innovar. Esnobismo y pretenciosidad es la que pretendes tú con este artículo que en realidad no da cuenta de la verdad literaria o lectora del país o de Bogotá. Deberías aprender a contextualizar esas palabras. Comprende que escribir no es solo escribir para publicar y llamar la atención; existe una responsabilidad, ya lo deberías saber si te consideras comunicadora social.
Madre mía, 2,2 libros al año... yo llevo cerca de 40 en lo que va de 2015.
ResponderBorrarMe parece estupendo tu punto de vista: al final lo verdaderamente importante es fomentar la lectura. Si alguien lee un libro al año, estupendo. Es un libro al año más que mucha gente. ¡Hay que animar a todo el mundo a leer!
Julián, un saludo. Algunas aclaraciones:
ResponderBorrar1. En ningún momento digo que la conversación no sea importante, digo de hecho que se debe considerar más allá del registro del chiste o de la condescendencia.
2. Precisamente, mi punto es que es lamentable que a pesar de estar contemplado en los currículos el desconocimiento sobre la obra de García Márquez sea común entre los estudiantes que se gradúan de bachillerato.
Ahora bien, que existan padres interesados en que sus hijos aprendan, bien sea porque los llevan a una feria del libro a escuchar un conversatorio o ver un montaje en torno a un autor, me parece valioso, dado el triste panorama de la lectura en nuestro país.
3. Yo no digo que leer novelas históricas sea inútil, digo que en términos de practicidad puede ser considerado menos útil que saber leer un contrato. En términos de pragmática cotidiana. Por supuesto, una obra de arte, como las obras literarias, puede enseñar algo o influir en la construcción de un sujeto, pero esa no es su razón de ser inicial. No se le puede atribuir de manera general una razón pedagógica a un producto cultural que está pensando desde el goce estético. Ahora bien, las referencias a Sallinger y Easton Ellis son valiosas, pero no significativas en términos de llegar a convertirse en norma: de ese modo, leer obras literarias en sí, como acción, puede ser una razón importante mas no exclusiva ni detreminante en el desarrollo de la personalidad de alguien. Preguntémonos, cuántos tiranos y psicópatas han leído a los clásicos griegos o leerán libros de autoayuda.
4. Leer por leer, lo sostengo, no hace mejor persona a nadie, ni tampoco peor. Ahora bien, la inteligencia no es un atributo exclusivo de la cultura letrada, en mi opinión.
5. Por último, y dado que a la luz de varios autores, se reconoce que existen diferentes tipos de inteligencia, pensar que la universidad "desasna", como un absoluto, me parece muy complicado. Por supuesto, es deseable que todo el mundo tenga acceso no solo a la educación, sino a la educación de calidad. Conozco las inciiativas de entidades como Bibliored (dentro de la cual se encuentra la Biblioteca Luis Ángel Arango, entre muchas otras) y los esfuerzos que se hacen para promover la lectura, que son valiosos, pero resultan insuficientes si no hay una articulación entre estos y lo que pasa en las aulas. Claro, se ha hecho mucho, pero falta mucho por hacer.
6. Finalmente, y como comentario más personal aún, la interpelación sobre si "acaso yo sé" constante en su comentario me resulta confusa y no me permite entenderlo del todo. Tal vez porque me resulta demasiado agresiva, ¿pero acaso yo sé si esa era su intención?
¡Ah! Y lo olvidaba: no, no soy comunicadora social.
Gracias por su tiempo para leer y comentar.
Hola,Ángela.
ResponderBorrarPrimero quiero decirte que me gusta tu blog.
Entré porque me gusta leer críticas hacia personas famosas para reírme un rato. Te agradezco que hagas esta actividad: me ayuda a distraerme en momentos de aburrimiento.
Respecto al tema de la publicación actual me parece interesante que existen personas que sólo compran los libros para mostrarlos. ¿No es pérdida de plata?
He oído que ciertos abogados -con bastante sentido común- compran nada más las cubiertas de los libros y los engordan con periódicos viejos. ¿Qué tal que uno quisiera leer un libro de un despacho y se encontrara con esta situación?
Mi nombre es Joan y me rio bastante con los absurdos que resultan los personajes de tus opiniones.
Verifique la conexión cerebro-teclado.