Media jodida

domingo, julio 29, 2012

Escribo esto en caliente y aprovechando, en gran parte, que ya nadie se pasa por este rincón olvidado de dios ni a mirar la fecha. Acabo de leer el artículo de Portafolio en el que se habla del crecimiento de la clase media en Colombia y que cuenta con las opiniones de expertos en asuntos de economía y movilidad social como los profesores José Antonio Ocampo y Alejandro Gaviria.

Según el estudio citado en el artículo, hecho por Alejandro Gaviria (decano de Economía de la Universidad de los andes) "la clase media pasó de representar el 15 por ciento a ser el 28 por ciento del total de la población colombiana, es decir, cerca de dos millones de nuevos hogares colombianos se incorporaron al grupo en ese lapso". Sin embargo, aunque estas cifras puedan parecer alentadoras, no deja de llamar la atención lo que se ve día a día, en los supermercados, restaurantes, tiendas de ropa, donde pareciera ser que esos ingresos no son suficientes ante el palpable y exagerado uso de las tarjetas de crédito que no se usan como alternativa al efectivo, ni mucho menos, y que nos muestran una clase media cada vez más endeudada y arribista.


Hace algunos días hablaba con varios amigos acerca de las compras con tarjeta de crédito y me sorprendió muchísimo la idea  de su uso que solemos tener muchos de los colombianos.  Para mí, después de haber estado reportada negativamente en Datacrédito hace algunos años por mi deuda de $300 con el Icetex, y de haberme enloquecido hace casi 12 años con la primera tarjeta de crédito que me dieron, ha sido duro de aprender, pero clarísimo, que comprar con tarjeta de crédito es como fiar en una tienda pero una que cobra intereses y en la cual el tendero no es el amable vecino. Mis tarjetas de crédito tienen nombres de personas, me toca ponerles rostro y armarles historia, me distancio de ellas lo más que puedo y, aunque a veces siento que las necesito, sé que tengo que librarme de ellas porque son como el marido maltratador al que le tengo que aguantar que a cambio de la plata para las medias, me de una bofetada de vez en cuando. He aprendido a ser consciente, lentamente, de que es plata prestada a un precio muy alto y a contenerme, con dolor, para no comprar todas las cosas maravillosas que ellas me ofrecen.


Para algunos de mis amigos, por otra parte, el cupo de la tarjeta de crédito es plata propia, casi como un ingreso extra. Con él se hace mercado, se paga la gasolina, se hace el avance para poder salir a comer con los amigos. Para otros, esa plata no es de nadie, no existe, o es como si fuera regalada. Y de este modo, todos estamos jodidos.


De una u otra forma, lo más riesgoso y preocupante de esta clase media colombiana es que, como el mismo Alejandro Gaviria reconoce, el incremento en el ingreso, así sea mínimo, dispara el consumo a picos delirantes. Porque acá, desafortunadamente, no podemos ganarnos un peso sin gastarnos tres.


Así que por supuesto, la clase media crece, pero es una clase media jodida por su propia inconsciencia frente a la responsabilidad en el gasto, por supuesto, pero también jodida en el marco de un Estado que no suple todas las necesidades de los ciudadanos de manera eficiente, de manera que ellos asumen gastos adicionales y exagerados en medicinas y atención médica -porque mejor ir a particular si las EPS no sirven para nada-, en educación, en transporte y en quién sabe cuántas otras cosas más.


Deudas aparte, no nos alcanza, no nos rinde a pesar de tanto incremento en el nivel de vida: la familia nuclear ya no puede por sí sola mantener a los hijos sin el apoyo de abuelos y tíos. Los servicios públicos nos dejan sin lo del bus. Hay universidades de garaje en cada esquina y sí, muchos más estudiamos, pero la partida de lomo, propia o de los padres, para acceder a educación de calidad, es un calvario. No nos alcanza para hacer el mismo mercado que hacíamos hace cinco años, cuando ganábamos significativamente menos. No nos alcanza. Igual compramos. Debemos comprar. No nos alcanza y no somos capaces de asumir que no nos alcanza así que tenemos que empeñar hasta los calzones para darnos el nivel de vida de una clase media que está jodida desde sus raíces porque no ha sabido asumir la realidad de la pobreza del país en el que se encuentra.

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1 comentarios

  1. “ya nadie se pasa por este rincón olvidado de dios ni a mirar la fecha" que gracias por lo de "nadie" :)…A mi lo que siempre me ha parecido ridículo es como la gente alardea de que tiene mas de una tarjeta de crédito y entre mas cupo tengan se sienten superiores.

    Juanma es Collective Soul

    "Money, it's a crime
    Share it fairly but don't take a slice of my pie"
    - Money -

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