Cambios

miércoles, julio 15, 2009


Y si dios existe... luce igual a David Bowie...

Como pasa desde hace algún tiempo, me miro en el espejo y no me reconozco. Sin embargo debo decir que no me desagrada lo que veo. Estoy en medio de una etapa de esas en las que todo cambia y se abren nuevos caminos y le digo adiós a la anterior versión de mí.
No puedo evitar pensar en que todas las cosas terminan cayendo de alguna forma extraña en el lugar que les corresponde y a veces, no puedo creer que yo sea en parte responsable de los cambios.
Cambio de trabajo. Y si dios existe, sólo él sabe cuánto necesitaba salir de ese lugar. Cómo me vi enfrentada a una forma empresarial de pensar la educación, cómo me desarmé frente a una hipocresía lo más de "polite", cómo no pude, no logre encajar en el sistema de adulaciones mutuas en el que se convirtió el lugar al que cada mañana iba a enfrentarme a la mirada vacía y ausente dle futuro de la patria. Hastío es la única palabra que se me ocurre para definir los últimos días que pasé allá.
Por supuesto, agradezco las cosas que aprendí, la gente que conocí... pero nada puede con esa sensación de martirio cada mañana cuando sonaba el despertador y sabía que debía ir a ver la cara de los nuevos "dueños del balón"; buena gente, de pronto, pero de esas personas que nunca se equivocan. Esa gente que se cree tanto el cuento de que son profesionales en lo suyo sin serlo, que son pura charlatanería disfarzada de discurso pedagógico, que tienen ese puesto tan bien agarrado que sólo tienen como arma la patada para quien los haga dudar. Creo que si no hubiera tomado la decisión de irme igual, me habrían ido. Tal vez no ahora. Pero en el futuro cercano ya me veía yo con el arma lista, con el dedo del medio levantado frente a su cara.
Sin embargo, partir no es fácil, porque además de esas triquiñuelas burocráticas, había gente que me hacía sonreír, conversaciones inteligentes y faranduleras, amigos. Sin embargo, hoy que se veo aproximarse a pasos agigantados la llegada a mi nuevo trabajo no puedo dejar de desearme buena suerte y de pensar que mi salud mental y mis rodillas me agradecen el haberme ido.
Así que ahora, hay que volver a emmpezar. Con miedo por no saber si sea yo digna de tales ministerios (que no serán muy altos pero sí están unos escalones y pesos más arriba).
Cambio de escenario. Y si dios existe sólo él sabe cuánto necesitaba llegar a este lugar. Ahora tengo una casa. Nuestra casa. Mi casa. Y casi no puedo creer lo feliz y tranquila que me siento en este rol de esposa, de compañera, de madre. No puedo creer que por fin, después de tanto tiempo, sea tan libre de estar en mi casa, de sentir que llego a un lugar en el que todo me está permitido. ¿Y las responsabilidades? Eso es lo mejor. Nadie sabe cómo es de valioso para mí hacer los oficios, cocinar... simplemente estar aquí. Contrario a mi vida anterior, tengo estas ganas de quedarme acá todo el tiempo, de que el día pase rápido para llegar de nuevo, de dormir abrazada, de contar cuentos antes de dormir. Esas pequeñas rutinas le han dado sentido a todo, todo, todo lo malo que haya podido pasar. y ya no me puedo imaginar otra cosa. No puedo pensar en regresar de algún modo a mi vida anterior.
Cambio de gustos. Mejor dicho, los amplío. Me intereso en cosas nuevas, me siento tan despierta. Regreso a la maestría, aprendo nuevos idiomas, aprendo nuevas recetas ya hasta escucho programas de noticias en la radio. Tal vez envejezco, lo sé. Y me encanta. Me encanta pensar que todas esas inseguridades, miedos absurdos, ataques de ira y accidentes estúpidos se van quedando atrás.
Cambio. Todo cambia a mi alrededor. Y aquí estoy. Como si acabara de despertar. Como si de pronto todo hubiera terminado y entrara en una nueva temporada.
Estoy feliz, orgullosa, asustada y siento una extraña sensación de lucidez.

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10 comentarios

  1. pues felicitaciones, tal parece que ahora tienes en gran parte lo que querias, yo tambien estoy buscando mi cambio, asi sean pequeñeces pero lo veo mas dificil, tal vez mi "salud" mental no aguante tanto, pero chiquilla me alegro que estes bien, eso me da un poco de esperanza.

    ese comentario no parece mio, estoy sorprendido

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  2. Pues cómo me alegro de escuchar tan bonitas palabras. Ojala las cosas sigan por ese buen camino.

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  3. Para adelante y lo que tenga que ser pues que sea!

    Abrazos perversitos de fortaleza y animos!

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  4. M que recuerdo este cantante, solia salir en una peli, muy extraña sobre una mujer que envejecia y necesitaba mantes para mantenerse joven.

    Creo que si no lo hacia se convertia en un mounstruo. Si no estoy mal se llama "El Ansia"

    Buen actor, saludos

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  5. Salve oh David Bowie!!!
    En la vida son muchas las caras que no ponemos o nos ponen, pero la máscara que usamos siempre es la misma.
    No importa que cameleónicamente nos arranquemos tirones y tirones de piel, al final como en el acto de los payasos y los pañuelos, terminamos por jalar nuestros propios calzones.
    Cambios y más cambios. Quién sabe si al final del pasillo podremos reconocer la sombra que dejamos a la distancia.

    Creo que escribís grandiosamente.
    Y que el mundo se pudra si no le gusta.

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  6. Me alegro mucho por tí, parece que esa felicidad que tanto busca uno esta en esos detalles, en esos pequeños ó grandes cambios :)

    que estes bien! :)

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  7. Grandiosas cosas pasan en la vida con las personas que reflejan una magnifica paz interior y un agradable orientación en la complejidad de la cotidianidad. Sabes me hace falta graduar en mi un cambio oportuno y fresco de pronto está cerca para mi. Abrazos. Y felicidades y buenos deseos en la etapa que arranca. Angelito.

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  8. Y lo acertadas de tus palabras y lo conocida y cercana que resultó la historia me pusieron a pensar nuevamente en mi futuro. Hace una semana decidí aguantar las ganas de largarme de aquí pero hoy me las acabas de remover. Buen post que supo a galleta de la fortuna

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  9. Lo realmente curioso de estos cambios es que al final uno descubre que el que ha cambiado es uno y no la vida: ella no tiene que acomodarse a las necesidades de los mortales (¿por qué habría de hacerlo?). Lo chévere, en ese orden de ideas, es que uno logra ser feliz a pesar que la vida le continúa “imponiendo” (palabra arisca que, antaño, ocasiono muchos problemas y que después de los años empieza a sonar a negociación) sus reglas…

    Felicitaciones Angelita por los necesarios cambios y por la cristalización de tus sueños

    Un abrazo

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