Siempre los hombres luchan contra el hombre

miércoles, abril 25, 2007

A veces se vuelve no porque se extrañe, sino porque es necesario. Después de tantos días de silencio, en los que el trabajo, los problemas y demás productos varios me han quitado el tiempo que solía utilizar para escribir acá regreso hoy aún sin estar muy segura de para dónde van las cosas. Y no me refiero a este blog, ni a mi atormentada alma de adolescente tardía de la que, afortunadamente, se ocupa por estos días el dealer que estaba buscando y por fin encontré.
Me refiero a que tengo miedo, vergüenza y asco. No me lo explico. No me explico cómo es posible estar tan ciegos y tan aíslados y tan metidos en nuestro pequeño mundo de mentiritas.
Ayer estaba leyendo el especial de EL TIEMPO sobre los 10.000 muertos que Colombia busca, y claro, fue estremecedor. Y no lo fue sólo por el hecho de que los paramilitares hayan matado tanta gente ni por la extrema crueldad del desmembramiento; me estremeció porque no me sorprendió.
Pensé en los sofisticados métodos de tortura de la violencia bipartidista de los años 50 y en cómo me aterré cuando mi nona me contó lo que le hicieron al abuelo y me dolió encontrarme ayer conque esa angustia, ese horror, ese asombro , a pesar de las lágrimas que si derramé al leer una de las crónicas, no era ni remotamente comparable con el verdadero pánico que sentí cuando era pequeña... ayer de verdad sentí que había perdido algo y creo que ese algo nos hace falta a todos.
Porque yo sé que uno se conduele, pero también se que en cierta parte ha naturalizado este tipo de hechos. Una de las razones, por supuesto es la impunidad: la licencia que se ha dado a la barbarie para que opere sirviendo a los intereses de los titiriteros del momento. Y si bien es cierto que toda la responsabilidad no se puede recargar en un sólo actor del conflicto, en un sólo gobierno, en una sóla persona, también es importante darse cuenta de que la obligación de actuar está en el presente.
Pero, ¿cómo es posible la acción, la reparadora (encontrar los cuerpos, identificarlos, entregarlos a las familias) por lo menos, si vivimos como país flotando en el éter y convencidos de que todo va a estar mejor a punta de pura energía positiva y buena onda?
Claro, lo sé, hay que defender la imagen del país, la soberanía nacional, decirle a ese señor Gore que "se deje de andar humillando"... en fin, yo tampoco me sentaría en tu mesa.
Eso es lo que me da miedo, esa ceguera colectiva, esa tendencia a esconder la basura debajo del tapete y hacernos los locos para que nadie se entere de que lo que pasa es que estamos viviendo en una cochambre. En todo caso, por lo menos está el intento de visibilizar el asunto y eso vale, debe servir de algo, espero. Por lo menos para enterarse de que el país es un poquito más grande que las veinte cuadras de la cotidianidad y que en otro lado se cae de otras formas y el problema más grave no es quedarse sin plata en el cajero.

Les dejo las palabras de Sergio Borao:



A favor del viento
silban las balas en el Sur.


Mueren los hombres
sin haber comprendido los motivos,
acaso
intuyendo confusos ideales
o indescifrables causas presuntamente justas.

Mientras, el hambre es verdadero.
Palpable el sufrimiento de las mujeres
con la olla en el fuego para nadie.
Manifiesto, el horror de la agonía.


Siempre los hombres luchan contra el hombre.
Siempre se derrama la sangre de los pobres.











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13 comentarios

  1. De nuevo la poesía, toma la palabra para horadar la realidad, de nuevo, al leer ese artículo del tiempo, de nuevo Vallejo sigue teniendo la razón:

    MASA

    Al fin de la batalla,
    y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
    y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"

    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Se le acercaron dos y repitiéronle:

    "No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"

    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.



    Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

    clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"

    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.



    Le rodearon millones de individuos,

    con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"

    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.



    Entonces, todos los hombres de la tierra

    le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;

    incorporóse lentamente,

    abrazó al primer hombre; echóse a andar...

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  2. Que bueno que estes de vuelta.
    Es doloroso y triste cuando te sientas y le robas un poco de tiempo al tiempo para pensar que piso tocas...nos hemos acostumbrado a muchas cosas, esa barbarie hace parte de una de esas vidas paralelas que llevamos, como no nos tocan tan solo lloramos por un segundo y ya...que bueno el jalon de orejas.
    y de nuevo que chevere que estes.
    un abrazototottototototetete

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  3. Perversita: No había leído el reporte de El Tiempo y he quedado totalmente pasmada. No sé qué se debe hacer en un caso así, no sé cuál es la reacción correcta. Me quedé quieta, por mucho tiempo, como no había pasado antes. Me quedé quieta. ¿Cómo es posible tal grado de descomposición? ¿Qué se debe hacer? ¿Y ahora qué hacemos? ¿Qué hacemos? ¿Qué? No entiendo cómo es posible que alguien pueda enfrentarse a ver cómo se pierde la vida y a ser el responsable de tal acto con tanta sangre fría.

    En Colombia lo que nos jodió fue el miedo. Desde la época que comentas de tus abuelos, tal vez ahí empezó el miedo. Todos reaccionaron con miedo y todos hemos crecido con miedo de ahí en adelante. El miedo nos gobierna. Y nadie es culpable de tener miedo a la muerte. No puedo creer que seamos tan insensibles, simplemente no puedo y no quiero. Quiero creer que todos sentimos el dolor de cada muerte y cada sufrimiento pero que ninguno lo dice por miedo. Quiero pensar que lo único que nos hace falta es superarlo. Nadie habla en Colombia por miedo, por pánico a terminar igual pero todo el mundo lo siente. Todo el mundo lo sabe. Y quiero creer que tal certeza es lo que nos frena para no volver a atentar contra una vida de esa forma. Quiero pensar que ese mismo miedo nos lleve en silencio y en privado a todos a respetar cada vida, a saber en lo más secreto que nada de esto volverá a pasar porque yo no lo haré, porque tú no lo harás, porque ninguno lo hará. No quiero creer que cualquiera de nosotros pueda actuar igual a esos asesinos en una situación así, quiero darle una oportunidad a un país que tanto ha sufrido, quiero creer que todos estos monstruos se hicieron, no nacieron. Que el más bajo peón de estas fuerzas fue obligado y que el que lo ordenó es el único capaz de tal dolor. Y que son pocos y se están acabando.

    No sé ni siquiera si lo que escribo tiene sentido, tengo la cabeza nublada. Y los ojos. Y las manos.

    No quiero pensar que sólo somos un pueblo de monstruos.

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  4. la verdad me gustaría no pensar que este pensar que este país va de culo pal estanco, pero tras leer esas crónicas no puedo pensar otra cosa... es triste que haya tantos enfermos que sean capaces de cometer esas atrocidades, una cosa es un conflicto armado y otra cosa ser un psicópata que es lo que en realidad son esos paramilitares.

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  5. En serio viendo estas cosas...ya que me los dijiste por el mazzinger.. es cierto lo que decian Santiago y Martín hace años acá lo que se necesita es que cierren el país...cierren esta mierda, echen una atomica y volvamos a empezar.

    Se me mete a la cabeza, que por qué no soy hijo de paraco...qué cómo diablos es que estos manes en un gesto de "buena voluntad" quieran entregar "bienes propios" por $25.000 millones de pesos, que no son frutos del desarraigo, ni la expropiación...que descaro!!! el de estos Hps.

    Que descaro el del Abogado que los defiende y los representa.

    En este país de ladrones..nos robaron hace rato, pero décadas la posibilidad de ser gente descente...yo me siento como un CULO, mamando sufrimiento por la deudas en los bancos, mientras que los asesinos ... mejor dicho...me cayó..más bien.

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  6. Me hiciste pensar y mucho... cuando tenga las cosas más claras vengo y hablamos con más calma.

    Saludes llenos de nostalgia

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  7. No solo es ahí, también en España y el resto del mundo preocupa el exceso de impunidad para el crimen en Colombia y otros paises hermanos. Y no se que decir, porque ni los expertos lo saben. O mejor dicho si que dicen, quizá ese es nuestro mal que decir todos decimos demasiado, pero hacer es otra cosa. La pregunta entonces sigue siendo la misma ¿QUE HACER?

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  8. El egoísmo es lo que mueve a la sociedad, y la cerrazón lo que le da el combustible al sistema político económico y al andamiaje socio cultural; abrir un poco la mente tiene sus costos: se sufre más; y según los demás, por pendejadas, por gente que sufre indeciblemente a miles de kilómetros, a quienes no vemos, que sufren dolor, hambre, tortura, expoliación, saqueo, explotación, miseria… Cerrarse al otro puede ser interpretado por los suspicaces como un mecanismo de defensa, para no sufrir demasiado, para no amargarse tanto la existencia, para no padecer inútilmente; pero entonces, para qué putas vivimos sino es para sentir empatía por el otro, gozar sus alegrías y padecer sus sufrimientos… pero mierda, eso, precisamente eso es lo que nos hace humanos, lo que nos distancia del autómata esclavizado por la sed de lucro y dominación. Cuando uno siente algo por alguien que uno ni conoce, ni ve, ni entiende, se abre un abismo entre el ser viviente y el sistema que lo oprime y del que busca liberarse, pues esos sentimientos y pasiones viscerales no son más que un llamado de su esencia como hombre ingobernable, como individuo autodeterminado, autónomo y constructivo, como hombre que a cada momento crea situaciones y las vive profundamente y sin reservas. Tal vez por eso, quien no es egoísta sufre más, también goza más, porque sabe que existen otros, millones como él, que viven, que sienten, que luchan, que contemplan, padecen y disfrutan cada momento de sus vidas; tal vez por eso cuando uno se abre al otro, así no tenga ni idea quien es, se está más cerca de la naturaleza humana, de la vivencia de experiencias por sí mismo a través de los demás. En un mundo gobernado por la violencia y la transgresión institucionalizadas, sentir algo por alguien, en la distancia, suena absurdo, incomprensible, soso, tonto… en un mundo gobernado por el intercambio redituable, la entrega al otro, a cualquiera, al que sea, que también es humano, entra en los terrenos de lo insondable, de lo extraño. Cuando nos duela lo que le pasa al otro, volveremos a ser humanos, de lo contrario no somos más que esporas de un remolino orgiástico de desperdicio, lujo, miseria, mierda, sangre y huesos tras una montaña de billetes amasados por la vanidad y el vacío espiritual.

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  9. Quisiera poder decir algo inteligente, compartir alguna idea que lleve hacia la utilidad, pero nada, la verdad solo puedo decir que estoy totalmente de acuerdo, y que es demasiado triste, por que muchas veces me he comportado asi en la vida, y sigo sin entenderlo, aunque juzgo fuertemente a los demas por no hacer nada, y convenientemente me olvido de juzgarme a mi mismo por esas cosas.

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  10. La ceguera en la que nos han sumido al pueblo sudamericano, la ceguera no es de ahora sino de siglos atrás, mas de 400 años en los que con arena en los ojos se han llevado nuestra gnete, nuestra riqueza, nuetras esperanzas en nombre de un progreso que es mera ilusión y del que sólo se han beneficiado las pequeñas oligarquías y militares sin ningún asomo de escúpulos...

    Se ha llegado el momento de que cada uno de nosotros se encargue de recordarle a sus allegados y amigos , hijos y padres de donde venimos y hacia donde nos llevan y de verdad HACIA DONDE QUEREMOS IR

    Un saludo

    Leo

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  11. Bien...este comentario no es para nada profundo. claro dire que tambien me erizó, me cedó, me mortificó, me espantó este número, y aún mas triste es que sea un número. detras de ese número, también de bestias, debe haber muchas historias, lágrimas, odios y rencores, que espero se levanten.

    Volviendo al punto. Me gusta tu blog. esta de pelos.

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  12. ...y la sangre derramada, carajo, siempre es del más jodido, del más enfermo por algúna extraña razón.

    Un beso desde mexico.

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  13. Gracias por la cita, Ángela. Y felicitaciones por tu blog. Un abrazo desde España.
    Sergio Borao Llop.

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