No me "copies"

lunes, abril 09, 2007


Como lo ve en BlogJuan , una invitación a leer el número de este mes dedicado a la publicidad


Pensar en la publicidad cuando se está rodeado de publicistas es un asunto complicado. En primer lugar, se da uno cuenta de que no es la mata de la creatividad. En segundo lugar, se entera uno de que la mitad de sus diálogos fueron escritos por estos señores.

Puede ser devastador, pero bueno, finalmente “hay otra forma” para decir “las cosas como son”, así que voy a intentar verle “el lado Coca-Cola” al problema.

Yo siempre he dicho que no se puede ser “una persona originale” en el sentido exacto de la expresión, que no se puede abarcar “la chispa de la vida” de un solo totazo, y como “las mejores cosas de la vida toman tiempo” no puedo evitar enterarme cada vez que escribo de que estoy descubriendo el agua tibia; en mi trabajo me he dado cuenta de que, en efecto, “mi dinero puede estar en el lugar equivocado”, de que todo lo que escribo, por más pretencioso y elaborado que intente que sea, no tendrá la misma recordación e impacto que causan estos señores maestros de los copies.

Sí señores, los copies, esas pequeñas frases que identifican a las marcas y que resumen en poco espacio todas las intenciones de las mismas, su grupo objetivo, su función y su estatus, las que les confieren “un mundo de respaldo”; esas frasecillas que nos hacen querer ser o querer tener, pues todos recordamos que la envidia “es mejor despertarla que sentirla”.

A todos nos ha pasado, digo yo, preguntarnos alguna vez cosas como “¿qué hacemos, ah?”, ¿cómo conseguimos, por ejemplo, una “Luv 2300, máxima eficiencia” sin tener que despegarnos del televisor?; o poder responder a la pregunta ¿Y de dónde son tus zapatos?, algo así como “los traje de Miami” sin que nadie nos responda “mentira, mentira, son Jazz” o “esos no son Chitos, son mentiritos”.

La clave de todo esto es la recordación que producen. El impacto es tal que todas estas frases se inscriben el habla cotidiana y se quedan ahí aún muchos años después de haber sido pensadas; nosotros, lo viejitos, los que fuimos criados a punta del canal 7 y el 9 ( luego el uno y el A ­­–y la programación educativa y cultural del canal 11 que no cuenta porque no pasaban propagandas –) todavía sabemos quienes son “los tigres en protección”, cuál era la gaseosa que nos hacía “sentir de verdad” y nos comíamos con gusto (y por cuarenta pesos oro en mi recuerdo más viejo) “el helado de las ricas sorpresas”. Sé que si a muchos de nosotros nos preguntan si sabemos a qué sabe Quipitos seguido de la expresión “eso lo tienes que vivir”, recordaremos que nunca hubo una “sensación tan loca, es el sabor que soñaba tu boca”; que ninguno de nosotros duda que “Dolorán se frota y el dolor se alivia” y que en nuestros tiempos no había problemas de desparche pues había una ardilla que siempre nos decía “Concasa es su casa”; sé también que si nos invitan a tomar colada muchos de nosotros diremos “¿Cuál, cuál colada?... no la veo”.

Un buen copy es capaz de fidelizar al más escéptico, de amarrarlo a un producto de por vida, y lo mejor, “no le pasan los años, únicamente la luz”; no solamente nos habla del producto en su especificidad, sino que nos habla del mundo simbólico que lo rodea, del lugar que éste nos hace ocupar en el mundo. Puede levantar pasiones, inspirar amores, provocar odios, y por supuesto, causar risa… ¿cuál será el “toque secreto”?, ¿habrá que preguntarle al señor Noel?, ¿poner a una monita culicagada en el teléfono para que pregunte por cualquiera de los dos señores Johnson?, ¿bañarse en aquella salsa de tomate que salía del frasco al darse golpes en la nuca y que aseguraba poseer el “secreto del sabor”?

Como decía unas líneas atrás, esas frases nos construyen en la medida en que delinean el espacio que habitamos y nuestra forma de movernos en él, nos ubican, nos moldean. Nos enseñaron a muchas a ser esas mujeres que añoran que se escuche un “tiquititaque” mientras caminan, a muchos a ser un HOMbre que “no necesita esforzarse demasiado” para ser como el señor Roa: “brrrrrr”; a decir (o a olvidar) que “sin condón ni pío” a pesar del miedo a preguntar “¿tiene curitas?”; a no perder la oportunidad cuando nos dicen “apúrele que estoy botao’” (“Y yyyyesss! Y otra vez, yes!”). Nos construyen como hombres, como mujeres, como padres, como jóvenes, como país.

“La vida es ahora” y probablemente sería muy diferente ser colombianos sin saber que había un “banco amigo” e incluso uno para el que era requetefácil “querer a la gente”; sin una cerveza que es “sin igual y siempre igual”, una con la que “vives más”, una que está “donde hay amigos” y otra simplemente “perfecta”.

Frases sencillas que definieron nuestros gustos, que nos acercaron a otros, que parodiamos con los amigos. Tal vez suene exagerado, pero “toda mi gente es cada vez más colombiana” gracias a la “casita roja”, a la “bebida de campeones”, al “choco-listo y listo”… tantas y tantas palabras que hacen parte de la imagen de nosotros mismos que nos hemos construido.

La generación que sigue a la mía (la “generation next” que de pronto vio a las Spice Girls pero no a Tina Turner en el comercial de Pepsi, o a Erika Schulz fingiendo estar al lado de Michael J. Fox para una pieza publicitaria de la misma marca) probablemente tenga resultados mucho más “cosmopolitas” a la hora de hacer un balance de este tipo; pero a mí, a mí se me arruga el alma un poquito cuando pienso en que de niña, el mundo (el que mostraba la tele, incluso) era mucho más pequeño. Habrá que ver las construcciones que resultan de estas nuevas experiencias, mucho más universales, con la publicidad, pero “comimos y… hay que esperar” para saber que tanto de aquello se puede sumar a esas fabulosas imágenes de publicidad ochentera y noventera que nos marcaron en tantas formas.

Sé que hay muchos copies que se me escapan y que tal vez habrían hecho un mejor post (los de productos ya extintos como shampoo Glemo y yogurt Chambourcy) pero sé que todos ustedes, “de este a oeste, de norte a sur” como la gallina, saben en el fondo de su corazón que esa relación que se logra establecer entre lo que uno es y este tipo de manifestaciones (así sean publicitarias) es una de esas cosas “que el dinero no puede comprar”. Como no se compra tampoco la oportunidad de escribir, de recordar, de divagar en BLOGJUAN: eso es finalmente, “lo que el blogger quiere”.


La imagen "Geografía Nacional" fue tomada de http://www.artelista.com/ y hace parte de la serie homónima del artista Carlos Cañón García.




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13 comentarios

  1. cada vez que veo un mail o un post de estos, en los que sus autores cavan en las tumbas de la memoria y recuerdan vivencias que permanecen ya no en la memoria individual sino en la colectiva, no puedo evitar ir leyendo y lentamente afirmando con la cabeza...

    que post tan bacano angelita... me rei recordando mil y un copies perdidos en mi cabeza (tengo muy mala memoria) pero que con solo leerlos vinieron como flashes de una época...

    muy pero muy bacano su post...estamos viejos ahhhhhh

    saludos...

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  2. Muy bueno... ya se me había olvidado la existencia del yogurt "chambourcy"

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  3. Jajaja me sentí viejo leyendo este post... me acordé de casi todo!

    Bien chévere tu post... saludos desde Cali :)

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  4. Nadie lo hace como Angelita lo hace...

    Saludes

    Espero no se malinterprete en estas tierras perversas

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  5. Pues que te digo, tu si que eres “una persona originale” en el sentido exacto de la expresión,
    otro abrazotootototote

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  6. Los recuerdo. Algún día los habré olvidado, a todos excepto uno. Por alguna razón un número y su tonada permanecen anclados firmemente en mi memoria y aparecen en los momentos más extraños.

    Algunas veces, oyendo música, puedo jurar que la maldita tonada está escondida entre los acordes.

    Permanece el recuerdo, mas no el servicio. Ya no puedo poner un clasificado llamando al DOS SEIS DOS SIETE SIETE CERO CERO.

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  7. Fantástico post.

    Para mí que ando metido, hasta cierto punto en el asunto, es una experiencia religiosa encontrar un copy que se entierra en los sesos e identifica plenamente un producto o concepto.

    Es el equivalente a escuchar un lick o una frase musical que por su cadencia o su estructura entra al cerebro para no escapar jamás. Los elementos, usualmente, no son complejos, son notas sencillas, son palabras no rebuscadas... es el riff de Seven Nation, de los White Stripes, es el I'll never go back to Georgia que suena en Manteca o la trompeta de Una Noche en Tunez, ambos por Dizzy Gillespie, es el increiblemente sencillo arreglo del beat de In the Club producido por Dr. Dre para 50 Cent...

    De la misma forma, con el mismo ingenio... esos slogans se meten, hablan, comentan y ordenan. La verraquera.

    XOs from Niu Yor, and kudos for an excellent post. Pero, ¿what's new about it, right? :-)

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  8. Vaya que estamos viejos, aquellos que sentiamos la obligacion de acostarnos por que "es hora ya de acostarse, vamonos a descansar, pero primero la cara hay que lavarse, y los dientes cepillar..." y que lo unico que se queria decir era "a la camita, a la camita, lo dije yo primero" si, un lazo que nos une al recuerdo, que nos lleva en alas del tiempo, a las epocas que algunos han olvidado por perder su niño interior, a Dios y a ti gracias, por un hermoso viaje de nostalgias, por un escrito de calidad insuperable, por un verdadero espejo para realizar una comparacion odiosa de uno mismo, lo unico triste es darse cuenta del mucho pelo que me hace falta para ese moño.

    Quizas sea cierto que quedo un poco corto, que habia espacio para mas, pero quien dijo que en las antologias habia espacio para todo, ademas cumplio el cometido, nos abrio una puerta al pasado, a la remembranza de otros que tambien fueron buenos momentos, a su estilo, pero lo fueron.

    Muy bien pensado, muy bien hecho, muy bueno, solo puedo decir eso, y arrojar muchas flores virtuales, muchisimas.

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  9. Hey marik... está re bacano el post...la paranoia de Roland Barthes ataca de nuevo. Fue un video recordar todas esas pequeñas frases... pasate por mi cuchitril que me inspiraste a escribir algo. besos.

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  10. Me llevaste a mi infancia :)
    No dejo pasar la oportunidad de decir: comimos y hay que esperar.

    Saludos!

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  11. Jajajajaja... Nada más cierto, y esos copies viven metidos en nuestras cabezas como si no hubiera otra cosa mejor para decir...

    Hace mucho no leía un post tan bueno, deberas... me gustó mucho...

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  12. Ya te habia leido en BlogJuan, pero lo puedo reler mil veces y no me canso, me siento viejo sabiendo q me acuerdo de casi todo eso.

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  13. ¡Qué verraquera de post, niña perversita! Hace rato no pasaba por aquí, tengo algo descuidada la bobosfera... Recordar el Chambourcy me hizo cagar de risa, recordar la pomada Dolorán me dio hasta pena, ¡cómo olvidar ese comercial! En fin, la publicidad y sus copies no solo nos construyen como hombres, como mujeres, como padres, como jóvenes y como país, sino también como desgracia nacional, divertida, pero desgracia a fin de cuentas.

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