Un millón de amigos menos
viernes, enero 17, 2014Recuerdo con especial incomodidad las ocasiones en las que he querido irme de una fiesta y no he podido hacerlo, pero recuerdo con mayor incomodidad esas ocasiones en las que pudiendo irme y deseándolo no lo he hecho. Muchas de ellas están lejos, lejos en mi memoria, y casi todas ellas se ubican en mis años de universidad. También recuerdo ir la mayoría de las veces a tomarme la misma cerveza en el mismo lugar a la misma hora para ver las mismas caras y escuchar los mismos chistes; aún así, pasar un buen rato —las primeras 500 de las 1500 veces. No es que tenga algo en contra de la rutina, no soy tampoco una amante de la aventura, pero me aburro con facilidad. Supongo que hubo un momento de mi vida en el que consideré que si todo el mundo lo disfrutaba y yo no, tal vez era porque algo malo había en mí y cedí, aún a costa de mi aburrimiento. Necesidad de logro y pertenencia.

1 comentarios
Brutal!
ResponderBorrarSiempre rondé entre grupos y siempre he intentado no perder amigos, aquellos que fueron grandes pero le voy también perdiendo miedo a cortar los lazos, y tu post me ha ayudado a coger con más fuerza las tijeras ;)
Verifique la conexión cerebro-teclado.