Vale la pena
martes, agosto 26, 2008Los recuerdos han venido creciendo con el tiempo.
Los que años atrás fueron momentos insignificantes hoy se aparecen ante mí en visiones preñadas de señales.
No sé a qué horas vine a crecer tanto y a cambiar y a aparecer en el espejo como ésta que soy hoy.
Ayer pensaba que no he hecho lo que quería hacer antes de llegar a esta edad...
Ayer pensaba que no he hecho lo que quería hacer antes de llegar a esta edad...
Hoy entiendo, como tú me lo dijiste, que no está mal no haber ganado ninguna medalla olímpica.
Es como una película en la que uno piensa que todo va a terminar bien y luego el niño muere
y aunque todos aprendimos una valiosa lección la cosa es que nadie puede escapar de la tristeza.
Hace unos años me cosí cierto vestido rojo y me lancé a las calles a buscar una sonrisa que le hiciera juego;
no fue el glamouroso brillo sino la patada inesperada la que me tiñó los labios.
Ahora tengo un par de alas. Un televisor nuevo. Unas zapatillas rojas con tacos de cristal.
Tengo toda esa rabia...
y no son las cenizas, creo yo, sino más bien es que ahora ese fuego brilla sólo para quienes yo quiero.
Ya no tengo las garras dispuestas todo el tiempo y tal vez ahora sé que no vale la pena gastar energía en enemigos menores ni en fantasmas.
Hace dos siglos, cuando me senté en la mitad de ese corredor y sentí por primera vez que estaba sola
que era un hecho que estaba sola
que había estado sola
que iba a permanecer sola...
Hace dos siglos pensé que no necesitaría nunca dormir con un juguete guardián...
Ahora sé que todos necesitamos un conejo o un oso que se coman la maleza en los sueños.
Tengo más de un millón de razones para seguir siendo pesimista, pese a todo.
Sin embargo, me invade ahora una sensación de calma, de serenidad.
Todo tiene sentido ahora que lo que pensé sobre mí, sobre lo que sería mi vida, se aleja y se diluye en un océano de agonías.
Hoy cumplo 26 años pero, en realidad, no ha pasado el tiempo.
Entre un punto y otro siempre están las mismas ganas de encontrar razones.
Soy feliz aunque por debajo de la puerta se asomen más de 20.537 monstruos con sus mentiras y sus promesas doradas.
El caballero llegó a la vida de la que nunca se vió como una princesa.
Ya no vale la pena llorar por la fiesta con piñata, magos y dulces que nunca tuve
ni por las envidias que nunca desperté
ni por las caricias que no recibí
ni por los dolores que causé o que padecí
Tengo entre las manos este maravilloso momento y lo único que quiero hacer es abrazarme, darme un beso profundo y prolongado
abrazar mi reflejo en las aguas del lago
y seguir teniendo esto que tengo ahora
eso que siempre que iba a hacer mandados a la tienda de Don Ciro busqué...
Siento que mi vida es otra vez como esos días en los que corría tan rápido que las rejas de las casas eran sólo un manchón blanco que pasaba rapidísimo junto a mí
como caminar por el filo del andén con los brazos levantados y sentirme grande
como dormir en el pecho de mi papá
ponerme los tacones de mi mamá
despeinar a mi nono
darle un abrazo a mi abuelo
pero ahora
soy yo la que va dejando el rastro
la barda, el andén, los tacones, mi padre, mi madre... ahora todo es mío "en el sentido en que nada me pertenece", como dijo Gonzalo Arango.
Ahora yo soy la madre, soy el padre, soy la barda... incluso soy tú, amor,
ahora que sé que te tengo porque no busco poseerte.
Por fin entiendo a Dorothy, por fin soy Alicia.
He vuelto a casa porque nunca estuve en ella, porque nunca supe que mi casa es ésta,
la que he hecho ladrillo a ladrillo durante 26 años.
Ahora por fin tengo las llaves.
Y aunque piense en todas las posibles caras de la derrota y las vea soplar por la ventana mientras intentan derrumbarme, sigo aquí
con una sonrisa dulce y una sensación que me invade el cuerpo por completo.
Vale la pena, la vida vale la pena.
Cada día pierdo más cosas.
Tiro y tiro equipaje por la borda y mira,
¡qué lejos estamos ya!
Vale la pena
cada uno de los morados en las rodillas y los raspones en los codos
el golpe en la nariz en la casa de mi bisabuela
el par de bofetadas de mi padre
las 60 pastillas que me tomé esa noche
los conciertos en los que sentí que el corazón se me iba a salir
las noches de rumba que fueron y las que vendrán
Vale la pena haber apretado la mano de mi hijo cuando nació y sentir que literalmente el corazón se me iba a salir por la boca y que me iba a explotar en cualquier segundo,
la primera vez que lo tuve en mis brazos,
el último beso que le di a mi abuelo
ver nacer a mis hermanos
Vale la pena haberte conocido y amarte y besarte y sentir que tu cuerpo es mi casa
Vale la pena trabajar
cocinar, llorar
tener gatos
Vale la pena estar aquí ahora y querer estar mañana
a pesar de todo
a pesar de mí
Todo es casi hermoso
Todo vale y valdrá siempre la pena
por lo menos para mí.
Sin embargo, me invade ahora una sensación de calma, de serenidad.
Todo tiene sentido ahora que lo que pensé sobre mí, sobre lo que sería mi vida, se aleja y se diluye en un océano de agonías.
Hoy cumplo 26 años pero, en realidad, no ha pasado el tiempo.
Entre un punto y otro siempre están las mismas ganas de encontrar razones.
Soy feliz aunque por debajo de la puerta se asomen más de 20.537 monstruos con sus mentiras y sus promesas doradas.
El caballero llegó a la vida de la que nunca se vió como una princesa.
Ya no vale la pena llorar por la fiesta con piñata, magos y dulces que nunca tuve
ni por las envidias que nunca desperté
ni por las caricias que no recibí
ni por los dolores que causé o que padecí
Tengo entre las manos este maravilloso momento y lo único que quiero hacer es abrazarme, darme un beso profundo y prolongado
abrazar mi reflejo en las aguas del lago
y seguir teniendo esto que tengo ahora
eso que siempre que iba a hacer mandados a la tienda de Don Ciro busqué...
Siento que mi vida es otra vez como esos días en los que corría tan rápido que las rejas de las casas eran sólo un manchón blanco que pasaba rapidísimo junto a mí
como caminar por el filo del andén con los brazos levantados y sentirme grande
como dormir en el pecho de mi papá
ponerme los tacones de mi mamá
despeinar a mi nono
darle un abrazo a mi abuelo
pero ahora
soy yo la que va dejando el rastro
la barda, el andén, los tacones, mi padre, mi madre... ahora todo es mío "en el sentido en que nada me pertenece", como dijo Gonzalo Arango.
Ahora yo soy la madre, soy el padre, soy la barda... incluso soy tú, amor,
ahora que sé que te tengo porque no busco poseerte.
Por fin entiendo a Dorothy, por fin soy Alicia.
He vuelto a casa porque nunca estuve en ella, porque nunca supe que mi casa es ésta,
la que he hecho ladrillo a ladrillo durante 26 años.
Ahora por fin tengo las llaves.
Y aunque piense en todas las posibles caras de la derrota y las vea soplar por la ventana mientras intentan derrumbarme, sigo aquí
con una sonrisa dulce y una sensación que me invade el cuerpo por completo.
Vale la pena, la vida vale la pena.
Cada día pierdo más cosas.
Tiro y tiro equipaje por la borda y mira,
¡qué lejos estamos ya!
Vale la pena
cada uno de los morados en las rodillas y los raspones en los codos
el golpe en la nariz en la casa de mi bisabuela
el par de bofetadas de mi padre
las 60 pastillas que me tomé esa noche
los conciertos en los que sentí que el corazón se me iba a salir
las noches de rumba que fueron y las que vendrán
Vale la pena haber apretado la mano de mi hijo cuando nació y sentir que literalmente el corazón se me iba a salir por la boca y que me iba a explotar en cualquier segundo,
la primera vez que lo tuve en mis brazos,
el último beso que le di a mi abuelo
ver nacer a mis hermanos
Vale la pena haberte conocido y amarte y besarte y sentir que tu cuerpo es mi casa
Vale la pena trabajar
cocinar, llorar
tener gatos
Vale la pena estar aquí ahora y querer estar mañana
a pesar de todo
a pesar de mí
Todo es casi hermoso
Todo vale y valdrá siempre la pena
por lo menos para mí.


9 comentarios
No está mal no haber ganado una medalla olímpica o que no te hayas ganado un Gramy, porque hay mejores cosas que valen la pena: como nuestra familia y Jacko.
ResponderBorrarHace un tiempo llegaste a tú HOGAR, ese hogar que hemos construido y por el que como dices ha valido la pena luchar. Eres mi Ángel, eres lo más hermoso que existe. Aunque todo es "casi" hermoso dentro de poco será completo.
Te amo chiquita. FELÍZ CUMPLEÑOS AMOR MÍO.
:)
ResponderBorrarAngelita, qué post tan bonito, me llegó al alma, de verdad.
ResponderBorrarSiento una nostalgia toda extraña al leer tus palabras, se nota que tu vida no ha sido para nada fácil, y sin embargo aquí estás, lista para celebrar estos 26 como debe ser.
Ya quisiera yo, dentro de 6 años, tener toda esa sabiduría para hacer el balance entre los malos recuerdos y los que valen la pena, y entender que "a pesar de todo, todo es casi hermoso"
Un abrazo sincero, y feliz cumpleaños.
PD: y este finde nos vamos a karaokear, ouuuu yeah!
cuanta sapiencia con sólo 26 ;-)
ResponderBorrarangelita recuerda que está en nosotros reconocer las 4321 cosas buenas que hay por cada 1234 malas.
un abrazo muy especial y espero que pases un muy buen cumple... y que no rompan los oidos de los demás karaokero jejeje
Angelita, las garras de la tristeza siempre estarán afuera esperándonos. Afuera, sin embargo, estarán los destellos de una sonrisa, los brazos cálidos del silencio y, si la suerte nos quiere consentir, una personita que nos dice que nos ama.
ResponderBorrarEs imposible, asimismo, escapar del dolor sin dejar desamparada, en nuestra huída, a la vida. Te felicito por no haberte dejado amedrentar por el ladrido insulso de los problemas y haberte sentado a esperar el arribo de la vida (eso era lo que esperabas en el corredor de escaleras de mármol y paredes verdes).
Desde esta esquina del mundo te deseo que todas las mañanas la aurora te susurre versos al oído y que los ocasos siempre te aconsejen.
Feliz Cumpleaños!!!
Alles Gute liebe Angelita zu deinem sechsundzwanzigsten Geburtstag!!! Mannomann hat man Spass, deine Texte zu lesen. Weiter so!
ResponderBorrarM.
happy birthday to you...
ResponderBorrarque linda poesia
que lección de vida
animo que puede ser completamente hermosa la existencia
me alegro y te felicito!
y que siga la rumba :P
Uy de por dios y entonces no me quiero imaginar el año 27!!!!!
ResponderBorrarNo mentiras, Angelita,
como la liberación de un mandala, el tiempo se hace uno en ese instante de exuberancia espiritual. Celebro tu capacidad de reconocimiento, de distanciamiento cercano.
Enséñame!!!!!!!!!
Jajajaja
Te amo ladybug
me fascina siempre, la manera como logras convertir en poético los recuerdos más cotidianos de la existencia personal, esas cosas que uno no se atreve a llevar al papel por ser tan comunes y ordinarias, el beso que se le da al abuelo, una piñata, estar en la cocina, esas pequeñas costumbres que de tan costumbres se nos olvida que son trascendentales. absorbo un poco de vos, aprendo de tí a nombrar. Gracias.
ResponderBorrarVerifique la conexión cerebro-teclado.