Esa gente tan, pero tan, pero tan interesante...
domingo, agosto 17, 2008Cuando entré a estudiar Artes tuve un profesor de teología que era muy interesante. El tipo había estudiado música y era saxofonista (el curso lo compartíamos con estudiantes de música), si no estoy mal, luego había estudiado medicina hasta el décimo semestre, se había dado cuenta de que eso no era lo suyo, se fue de viaje a Tierra Santa y entró a estudiar Teología y cuando estaba a punto de ordenarse, decidió no hacer los votos; sin embargo, el tipo fue a vivir un tiempo en el Vaticano en donde fue asesor de alguna oficina de la curia pero como se aburrió decidió volver a Colombia y dedicarse a dictar clases. Por aquel tiempo, hace 9 años largos, el tipo debía tener menos de 30 años. Qué tipo tan, pero tan, pero tan interesante.
Años más tarde, tres y medio o cuatro, cuando ya estaba en la mitad de Literatura el mismo profesor apareció para dictar en mi facultad para dictar uno de los últimos cursos de teología que veíamos. Cuando lo vi, lo reconocí inmediatamente y recordé la hoja de vida que nos había expuesto años atrás; cabe aclarar que en todo caso, en esos años me lo topé algunas veces en la universidad. En su presentación durante el nuevo curso, para literatos, además de haber hecho todo lo anterior, antes de entrar a estudiar medicina había estudiado Literatura como hasta quinto semestre; nos contó además que había estado viviendo en Argentina un tiempo donde se dedicó a la escritura de un volumen de cuentos que pensaba sacar algún día, y que luego de la medicina vino la teología y luego (¡wow!) un año de viaje en el que estuvo en India, entre otros países... Qué tipo tan, pero tan, pero tan interesante: viajes en el tiempo, capacidad para estar en más de un lugar a la vez, la fortuna de dictar clase siempre a personas de carreras iguales a "las suyas"...
La clase no era tan mala, según me dicen, pues en todo caso yo no tuve sino que ir a la primera sesión y el día del final pues como ya había visto clase con él (en primer semestre de otra carrera), no era "necesario repetir el curso". Lo más importante del asunto es que en esos dos cursos el tema de conversación fue el mismo (el tipo tenía razón en no hacerme volver a ver una clase con él): su flamante hoja de vida. No importa si se hablaba del antiguo Egipto, del comunismo, de los X-Files o de la revista Cosmopolitan: de algún modo él había estado involucrado.
Puede ser que yo confunda algunos detalles (que no fuera Argentina sino Brasil, que no fueran cuentos sino poemas) pero de verdad, no estoy exagerando.
A mí me molesta la gente así. Me explico: no me molesta la gente que ha hecho tantas, pero tantas, pero tantas cosas... sino las que las corrigen, las aumentan y reproducen a la primera oportunidad que tienen, tantas, pero tantas, pero tantas veces.
Digamos que yo juzgaba a este personaje con demasiada severidad y que todo ese historial es cierto: pues admirable. Me quito el sombrero. Es el número 1 de mi lista de personas tan, pero tan, pero tan interesantes.
Conocí una mujer, también en la universidad, que debía estar dos semestres adelante en su respectiva carrera y tener por lo menos dos años menos que yo. Digamos que por aquel tiempo tuviera 21 años. Ella había vivido en cualquier país que uno nombrara. Al parecer le había dado la vuelta al mundo unas 5 ó 6 veces. Hablé muy poco con ella pues era más bien amiga de una antigua compañera mía del colegio que me topaba muy de vez en cuando; alguna vez me comentaban que además de ser esa impresionante viajera, si en una conversación nombraban a alguien que había estudiado ballet, ella apuntaba que también lo había hecho. Lo curioso es que pasaba lo mismo con el patinaje, las clases de violín, repostería, arte country, natación... Supongo que si alguien hubiera hecho algún curso para aprender a eructar ella también lo habría hecho, de seguro en alguno de sus viajes.
Al parecer, uno de mis grandes triunfos en la vida debe ser el haberme rodeado de gente así. Acabo de recordar a un conocido que no importa con quien se encuentre: siempre tiene un salario mayor al de su interlocutor aún cuando desempeñen el mismo trabajo en organizaciones similares. Parece que le aumentan el sueldo de acuerdo a la persona con quien está hablando (los jefes deben tener una cámara siguiéndolo o algo así).
Quiero decir, en todo caso, que podría ser que ninguna de estas personas mintiera: de ser así, me encantaría ser como ellas, tener el secreto para hacer muchas cosas en corto tiempo y tener una vida tan excitante e interesante.
Yo creo que gran parte de mi afición por los blogs se debe a eso: hay bloggers con una vida sexual, por ejemplo, que hace que Ron Jeremy parezca casto, otros junto a los que Stephen Hawking parece un estudiante de tercero de primaria, aquellas junto a las que Aishwarya Rai es un pobre moco y los de más allá que con tantas obligaciones y compromisos uno no entiende a qué horas mantienen vivas sus bitácoras. Yo quisiera conocer el secreto. De verdad.
¿Y la gente interesante de verdad?
Cuando estaba leyendo el periódico hace un rato me acordé de otro personaje interesantísimo, profesor de teatro. Siempre nos hacía ir a las obras y reseñarlas para la clase: el siempre decía cuáles. Para el trabajo final sin embargo, dijo que eligiéramos la obra que quisiéramos. Mi compañera del trabajo y yo decidimos ir a ver "A Fanny lo que es de Fanny". Cuando presentamos nuestra reseña alguien soltó una risita y nos interrumpió y nos dijo que era ridículo haber escogido algo del Teatro Nacional y menos un monólogo de Fanny Mickey porque "eso era una clase de teatro de verdad"... Quien lo dijo obviamente era uno de esos odiosos e "interesantes" estudiantes de literatura que no son capaces de levantar su culo un centímetro de la silla para hacer algo, que no ven teatro "comercial", que sólo ven "cine de autor"... de esos que viven con la mamita a los 35 años y todavía le piden para el moño de bareta porque está dedicados a escribir y no pueden trabajar... (sobra decir que mi interesante profesor también se burló cuando le contamos cuál era la obra que íbamos a ver)...
Sea como sea, la pelirroja del pelo alborotado es parte fundamental de la actividad cultural colombiana, un ejemplo de persistencia y de habilidad comercial. Si el Teatro Nacional, que ella fundó, es una rosca o no, si la boletería del Festival Iberoamericano es costosa o no, si hizo o deshizo... lo importante para mí es ver que sí existen personas capaces de hacer muchas cosas y hacer rendir la vida y trabajar sin descanso. Eso es lo que es de ella y lo que ninguno de los teatreros mamertos, hippies mugrosos, cuenteros de pacotilla, casposos o pseudointelectualoides de cafetería pueden quitarle.
Ojalá alguno de esos personajes tan, pero tan, pero tan interesantes pudieran enseñarnos el secreto para algo así. Pero deben estar muy ocupados ufanándose de sus hazañas o, como yo, deben estar actualizando su blog.

9 comentarios
Pues de esa gente mitómana y agrandada hay por todos lados. probalemente todos hemos conocido por lo menos una persona así. En mi experiencia, las personas interesantes y que si le aportan a uno son las que no alardean de todo lo que saben y a donde han ido, sino que usan eso para aportar a lo que sea que hagan.
ResponderBorrarFanny Mickey va a hacer mucha falta.
Saludos.
Oye sí, como que en tu carrera los mitómanos son la norma.
ResponderBorrarMe recuerdan a Penélope, el personaje de SNL.
AMEN
ResponderBorrarYo le agregaría algo a la exaltación de Fanny... su belleza: De joven exuberante y delicada; de vieja, rústica y exótica... Mejor dicho... quién fuera Fanny!!!
ResponderBorrarY qué piernotas!!!
Tu post me recordó al profesor Lockhart de Harry Potter, quien según la autora, estaba basado en un personaje así por el estilo que probablemente andaba "alardeando de ser quien inspiro a Dumbledore"...
Hola Angelita,
ResponderBorrarPor acá en Medellín hablar de que los paisas somos exagerados, es una redundancia... mas bien es la norma y cada cual le aumenta y colorea su historia según se le ocurra.
En Bogotá, he conocido una especie muy especial de personajes.... de esos que este país les queda chiquito, y a mi no me parecen interesantes, simplemente pedantes.
Saludos,
el problema de aquella gente "interesante" es que no saben diferenciar los sueños o las "alucinaciones" de la "realidad"
ResponderBorrarpuede ser que ese sea precisamente el alimento para su "ego"
en fin, yo creo que, tu vida o la mia por ejemplo son ya muy interesantes, aun sin salir del patio de la casa o ser una biblioteca o una cinemateca ambulante
un abrazo
Leo
Los genios muchas veces son incomprendidos, a mi lo ke me pudre es tener ke obedecer a un jefe odioso ke no tiene ni sikiera la mitad de capacidad de uno! Grrrr... Gran Post y me estoy enamorando de tu blog! saludos desde Ecuador!
ResponderBorrarsabes cómo se llama eso? inseguridad. los unos lo somos un poco más que los otros. es como cuando los ninos pelean quién tiene el balón más grande...o en la vida adulta, cuando chicaneamos quién tiene el mejor carro...quizás sin tener qué comer en casa...
ResponderBorrarPERO OJO, que la falsa modestia es a veces más repugnante...o nunca haz conocido a un pendejo que es extremadamente humano... y solo lo hace para su ego...
saludos,
m.
pd: pero créeme que al leer tu post me sentí un poco agredido...será que muy dentro de mí hay un fanfarrón?...:-)
No se como hace sumercé para hacerme leer esas entradas tan largas, supongo que es buen ritmo y contenido tan, pero tan interesante. (En serio, no es irónico)
ResponderBorrarUn abrazo
Verifique la conexión cerebro-teclado.